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El ‘primer damo’ Kirchner pone a prueba el protocolo

- Como ‘primer caballero’ deberá encontrar su sitio en el protocolo después de traspasar a su esposa, Cristina Fernández, la presidencia de Argentina, una tarea que según los expertos no será nada fácil

 

 [diciembre de 2007]

 

El presente artículo publicado en la página digital univision.com, cuya autoría es de EFE a través del periodista Alejandro Méndez, aborda cuestiones de protocolo de gran importancia que afectarán, a partir de ahora, al ex presidente de la República Argentina Néstor Kirchner, esposo, a la vez, de la nueva presidenta de este país, Cristina Fernández. Por su interés, lo reproducimos textualmente.

Como “primer damo”, como él mismo dice en broma, Néstor Kirchner deberá encontrar su sitio en el protocolo después de traspasar a su esposa, Cristina Fernández, la Presidencia de Argentina, una tarea que según los expertos no será nada fácil. No abunda la bibliografía para el peculiar hecho de que un presidente sea sucedido por la primera dama, apuntaron los expertos en protocolo al ser consultados por Efe con vistas a la asunción de Fernández, el pasado día 10 de diciembre.

José Luis Colángelo, profesor de protocolo y relaciones institucionales de la Universidad Argentina de la Empresa, apuntó que el ceremonial argentino tiene la flexibilidad y los profesionales necesarios para resolver cualquier intríngulis.

En esto coincide su colega Claudia Rufinati, a pesar del “muy particular” caso de Kirchner y su esposa, la primera mujer que gana una elección presidencial en Argentina y segunda en este país en llegar al poder con el voto popular después de María Estela Martínez (1974-1976), quien al enviudar sucedió a su marido, el general Juan Perón.

La ley marca que Kirchner, hombre poco afecto al protocolo, que se ha saltado en múltiples ocasiones, tendrá en Argentina el tratamiento de un ex presidente constitucional, con lo que pasará del primero al sexto lugar de importancia en el ceremonial.

El protocolo argentino admite que el matrimonio presidencial camine a la par y, con independencia de que el cónyuge del jefe del Estado “sea hombre o mujer, sólo tendrá participación cuando las reuniones sean para matrimonios” explicó a Efe la experta Claudia Rufinati.

La dignidad de primer caballero no está en ningún manual, sólo resulta de adaptar al régimen republicano la monárquica de príncipe consorte, aseguraron además Rufinatti y Colángelo.

Pero Eugenia de Chikoff, popularmente conocida como decana de los buenos modales en este país, sostiene en cambio que el futuro primer caballero o consorte republicano deberá caminar “un paso por detrás y a la izquierda de Su Excelencia, la presidenta”.

“Habrá que ver cómo se comporta. Nunca se cerró la chaqueta ni se puso el calzado correspondiente a la etiqueta”, se lamentó la autora del libro Cultura social, buenos modales y cortesía al ser consultada por Efe.

A Colángelo no le consta en qué bibliografía protocolaria aparece la dignidad de primer caballero, que para Rufinati “no es correcta, ya que es el hombre quien ennoblece a la mujer tomando ésta igual jerarquía que su marido y no al revés”.

Rufinati, consultora en protocolo y directora de Relaciones Institucionales del instituto académico La Suisse, advirtió de que la cuestión será atender “el particular caso” de cuando al matrimonio Kirchner le toque asistir con parejas presidenciales y otros dignatarios a agasajos en reuniones internacionales.

En ese caso, se aplicará la fórmula ceremonial “de descanso matrimonial”, según la cual se separa a los matrimonios presidenciales intercalando en la mesa a hombres y mujeres de acuerdo a un orden que debe ser muy cuidadoso.

“Kirchner va a ocupar el lugar entre los caballeros que le corresponda, en virtud de su propia jerarquía relativa a la del resto”, señaló la experta, quien recordó que ha habido “grandes escándalos” internacionales por descuidos del ceremonial.

Colángelo señaló que hace falta tener “sentido común” y remarcó que el ceremonial gubernamental “es dinámico, no estático, como el de la Iglesia o las Fuerzas Armadas, que es más tradicionalista”.

Señaló que la investidura de primera dama data de muchos años en Argentina, pero a Cristina Fernández “no le gusta” que la llamen así, sino “primera ciudadana”, calificativo que surgió de la Revolución Francesa, según algunos historiadores, o de Josefina, la esposa del emperador Napoleón Bonaparte, según otros.

La futura presidenta argentina, de 54 años y con un perfil político propio, “parece una señora de temple fuerte, del tipo de Margaret Thatcher: creo que le pondrá límites a su compañero”, opinó Chikoff, quien también es llamada célebre condesa y experta en protocolo y buenas costumbres.

“Ayer le preguntaban a Cristina: “¿qué va a hacer con Néstor Kirchner?”. “Me voy a ir un café literario”, dijo el jefe de Estado en un acto público del 30 de octubre pasado, después de bromear con que será primer damo y augurar que su esposa “hará el mejor gobierno” desde el retorno de la democracia, en 1983.

 

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