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Entrevistas a los galardonados en el IX Premio Internacional de Protocolo

JAVIER CASTAÑO JABATO

Jefe del Servicio de Protocolo de la Presidencia de la Junta de Extremadura

Premio a la ‘Mejor Trayectoria’

 

“Este Premio me anima a seguir trabajando, con más fuerza si cabe, por esta profesión”

 

 

Javier Castaño Jabato es una persona campechana, sincera, amable y, por supuesto, un excelente profesional. Por eso, no en vano, ha sido distinguido con el galardón a la “Mejor Trayectoria” dentro del IX Premio Internacional de Protocolo. Este Jefe del Servicio de Protocolo de la Presidencia de la Junta de Extremadura es un hombre profundamente familiar; a los suyos les dedica el poco tiempo libre que le queda, y también a la lectura, que es su gran pasión, y a pasear por su ciudad y por el campo. “Ah, se me olvidaba: y hacer la compra semanal”. Toda una lección de humildad en una persona por la que pasan a diario asuntos de extrema importancia pública. Dice que este Premio le anima a seguir trabajando, “con más fuerza si cabe, por esta profesión”.

 

- Dentro del IX Premio Internacional de Protocolo ha logrado uno de los galardones más codiciados: el de la “Trayectoria Profesional”. ¿Qué representa para usted, sobre todo, si se tiene en cuenta que ya ha recibido numerosas condecoraciones?

- Todas son importantes y te llenan de orgullo, pero cuando una persona es reconocida por sus propios compañeros de profesión, hay algo que te llega al alma. Es –cómo lo diría para no parecer pedante–, saber que durante muchos años has intentado sembrar profesionalidad, compañerismo, amistad, compartiendo conocimientos, dando siempre el todo que llevas dentro y, en un momento dado, alguien, en este caso un jurado, te lo reconoce. El sentimiento de orgullo se acrecienta y te anima a seguir trabajando, con más fuerza si cabe, por esta profesión.

 

- Los medios de comunicación han divulgado de forma importante este Premio. Se sentirá muy orgulloso…

- Orgulloso y abrumado. No estamos acostumbrados los profesionales del protocolo a aparecer en los medios de comunicación, sino todo lo contrario. Nuestro trabajo es, precisamente, pasar desapercibidos o que se nos note lo menos posible.

 

- Antes de acceder a la Junta de Extremadura ocupó cargos en el mundo de la empresa. ¿Cómo ve el Protocolo actual en este sector?

- Hace unos años era impensable que, salvo en las grandes empresas, hubiera un responsable de Protocolo. Ahora me produce una gran alegría ver que en casi todas las empresas, sean grandes, medianas o pequeñas, nos encontremos con una compañera o un compañero que se encarga de este departamento. A la hora de valorarlo, sobresaliente. Unos profesionales que se han ido ganando a pulso la buena imagen que ahora se tiene de los profesionales del Protocolo.

 

- ¿Cuál ha sido el acto organizado por usted del que se siente más orgulloso?

- Todos. Desde la inauguración de una pequeña empresa hasta la visita de un Jefe de Estado. Si acaso, hay uno del que me siento especialmente orgulloso. Es un acto que se viene realizando desde hace 23 años y que siempre he dicho que, para mí, es el más emotivo de todos. Se trata de los Juegos Extremeños del Deporte Especial. Son, para entendernos, unos pequeños Juegos Olímpicos de personas con discapacidad, niños y jóvenes, pertenecientes a todos los centros especiales de la Comunidad Autónoma de Extremadura. No se imaginan con qué orgullo compiten, con qué lealtad hacia sus compañeros, con qué ilusión. Un verdadero ejemplo para los que nos decimos capacitados. Ayudar a organizar éste acto te hace pisar el suelo y sentirte más humano.

 

- El pasado mes de noviembre se debatió en el VII Congreso Internacional de Protocolo la necesidad de modificar el Real Decreto de Precedencias. ¿Qué opinión tiene usted al respecto?

- La reforma del Real Decreto es necesaria. De eso no nos cabe la menor duda a la mayoría de los profesionales. Pero hay algo que me preocupa a la hora de enfocarla. Hasta ahora, en todos los Congresos en los que se ha tocado el tema, y recuerdo el IX de Administración Local y Autonómica que organizamos en Extremadura en el año 1998, cada representante de una administración, local, provincial, autonómica y central, proponía una serie de cargos de sus respectivos ámbitos que, sumados, hacían interminable la relación. Para mí ése es el problema: que se abra la posibilidad de incluir a la mayoría de cargos de cada administración y, a la hora de aplicarlo, tengamos que llevar un manual de 100 páginas encima.

 

- También se leyó una declaración institucional sobre lo mucho que el protocolo puede hacer a favor de la paz. ¿Suscribe esto?

- Indudablemente. Siempre dije que una de las cosas que más se desarrolla en un profesional de protocolo, es la psicología. Y ésta, junto a la diplomacia, el saber estar y la gran dosis de humanismo que caracteriza a la mayoría de los profesionales, son nuestros principales argumentos a la hora de saber tratar temas delicados y/o conflictivos a los que, en mayor o menor medida, nos enfrentamos en el quehacer diario. Empezando por la paz cercana, la que nos afecta en nuestros respectivos ámbitos de trabajo, ponemos nuestro grano de arena a la consecución de la Paz con mayúsculas. Esta preparación a lo largo de los años, estoy convencido, nos cualifica para poder participar en cualquier proceso de paz.

 

- ¿Cómo vamos de felicitaciones una vez que se hizo pública la concesión del Premio a su persona?

- Supone una gran alegría recibir la felicitación de las personas a las que dedicas la mayor parte de tu tiempo, yo diría que de tu vida (y esto lo saben muy bien quienes se dedican en cuerpo y alma al Protocolo). Siempre se ha dicho que pasamos más tiempo trabajando que con nuestras familias. Sabemos que siempre se da por hecho que nuestro trabajo tiene que salir bien y no es normal que te feliciten por ello.

 

- ¿Cree que el protocolo como profesión ha alcanzado el reconocimiento social y laboral que se merece?

- Actualmente en todos los estamentos sociales, en todas las instituciones y empresas, se ha asimilado perfectamente que no puede haber un evento sin una organización previa. El protocolo es imprescindible si se quiere tener éxito en el resultado. La prueba está en la cantidad de consultas que se reciben para asesorar en materia de organización de actos de la más diversa índole, lo cual viene a corroborar ese reconocimiento social al que usted hacía referencia.

 

Me gustaría destacar, en este sentido, la gran labor de la Asociación Española de Protocolo y, en especial de la Escuela Internacional de Protocolo, que ha convertido sus cursos en un referente en España para todos aquéllos que quieren dedicarse a esta profesión. La preparación académica que imparte a sus alumnos hace que sus títulos se hayan convertido en garantía de buen hacer y profesionalidad.

 

- ¿Cree que hay suficiente compañerismo entre las personas que trabajan en el mundo del protocolo en España?

- Desde mis comienzos en la Junta de Extremadura, si no hubiera sido por el compañerismo, difícilmente hubiéramos podido llegar al consenso en cantidad de temas que han surgido, tanto a nivel nacional, como autonómico, local y provincial.

 

Me gustaría resaltar las especiales relaciones de colaboración y asesoramiento que surgen en los primeros años de preautonomía, y luego en la etapa autonómica, con Protocolo de la Casa de Su Majestad el Rey, Presidencia del Gobierno (antiguo Protocolo del Estado), Comunidades Autónomas, Ministerios, etc. y que se mantiene hasta la actualidad.

 

El compañerismo en estos momentos se podría calificar de excelente.

 

- ¿Cuál ha sido y sigue siendo la clave para ser una persona tan querida en la profesión protocolaria?

- Difícil respuesta. Yo siempre me he mostrado tal como soy, con mis defectos y mis virtudes, sin aparentar e intentando ayudar cuando ha sido necesario. Y, sobre todo, teniendo el convencimiento pleno de que cualquier persona a la que conoces puedes hacer de ella un amigo o amiga, y que esa amistad puede ser duradera en el tiempo.

 

 

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