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Entrevistas a los galardonados en el IX Premio Internacional de Protocolo

RAFAEL MAGÁN LÓPEZ

Jefe de Protocolo del Gobierno de Navarra

El equipo de Protocolo de esta institución ganó el Premio Internacional de Protocolo a la mejor organización de actos en el año 2006

 

“El gran valor que para mí tiene este Premio es que lo otorgan los propios profesionales del Protocolo”

 

 

El equipo del Servicio de Protocolo de la Presidencia del Gobierno de Navarra ha sido el ganador del IX Premio Internacional de Protocolo en la modalidad de Mejor Organización de Actos, uno de los galardones más codiciados de esta convocatoria anual. Y se alzaron con este premio por el conjunto de actos organizados a lo largo del año 2006 desde su departamento, entre los que destacan especialmente todos los relativos a la conmemoración del V Centenario del nacimiento de Francisco de Javier, celebrada entre el 3 de diciembre de 2005 y la misma fecha de 2006, en torno al Castillo de Javier, los cuales han atraído a millón y medio de visitantes de España y de países de todo el mundo, y ha supuesto la organización de cientos de actividades institucionales, artísticas, sociales y religiosas. Al frente de este equipo está Rafael Magán López, con quien hemos conversado sobre Protocolo en general.

- ¿Qué representa para usted, tanto personal como profesionalmente, recibir este premio?

- Ha supuesto realmente una sorpresa muy agradable que nos ha llenado de alegría a cuantos componemos el equipo. Su mayor valor reside en que es un premio otorgado por los propios profesionales del Protocolo, que son personas que realmente saben valorar lo mucho que este trabajo tiene de entrega, de labor callada y constante, que pasa desapercibida a los ojos de muchos y que no siempre es valorada o reconocida. Por eso constituye una gran satisfacción tanto personal como profesional.

 

- Se le distingue a usted y a su equipo por el conjunto de actos que realizaron a lo largo de 2006, pero especialmente por los organizados con motivo del V Centenario del nacimiento de Francisco de Javier. ¿Fueron actos realmente complejos? ¿Qué fue lo que más quebraderos de cabeza le dio?

- La actividad de nuestro Servicio en 2006 fue de la misma naturaleza que la de otros años –muchos actos, diversos, en distintos lugares, con diferentes objetivos y asistentes– pero efectivamente la cantidad de actos fue extraordinaria pues la conmemoración del Quinto Centenario conllevó cerca de un centenar de actos con autoridades y representaciones de distintos países, ya que el nombre de Francisco de Javier tiene significado propio en muy diversas partes del mundo: Portugal, India, Japón, América… La mayor dificultad, pero al mismo tiempo la mayor novedad y el mayor atractivo profesional, estribó en conjugar la asistencia y la actuación de las diversas instituciones que concurrieron: Casa Real, otras autoridades españolas, embajadores, cargos eclesiásticos, entidades culturales... de modo que todos se sintieran partícipes de unas celebraciones que lograron tener una dimensión universal. Asimismo, hubo un gran número de actos multitudinarios, con representaciones municipales y grupos artísticos, cargados de emoción popular.

 

- Si hubiese que destacar alguna cualidad especial de este equipo de trabajo que ha obtenido el premio, ¿cuál sería?

- Yo destacaría que más allá de la dureza del propio trabajo, de la monotonía y la exigencia permanente que caracterizan nuestra actividad, este equipo, con más mujeres que hombres, comparte una gran ilusión, una motivación profunda por el trabajo que realiza, basada en la convicción de estar realizando un servicio importante y singular en favor de la sociedad, en este caso de Navarra. Los ciudadanos son los destinatarios finales de este trabajo, y se merecen siempre lo mejor.

 

- ¿Qué puede decir del equipo que dirige?

- Que está conformado por un conjunto de personas maravillosas que han asumido a lo largo de su notable experiencia profesional unas pautas de trabajo basadas en la responsabilidad personal, en la discreción a rajatabla, en la afabilidad, en la paciencia. Y también que son personas con ganas de aprender cada vez más, de analizar los actos organizados, especialmente los aspectos menos brillantes -que son habitualmente los que más nos enseñan–, de opinar libremente y ofrecer aportaciones que resultan de gran valor para mejorar nuestro trabajo.

 

- ¿Qué aspectos pueden caracterizar al Protocolo que se ejerce en la Comunidad Foral de Navarra respecto a otros lugares?

- Navarra tiene una personalidad propia muy fuerte derivada de su larga historia, que data del antiguo reino y de sus tradiciones muy enraizadas, pero a la vez es una sociedad moderna, culta y avanzada en aspectos sociales y tecnológicos, con grandes inquietudes medioambientales, solidarias… y con una gran variedad de caracteres y opiniones. Y todos estos son aspectos que procuramos que se reflejen, unos u otros, en los actos que organizamos, dependiendo de su naturaleza y finalidad. La tradición puede estar presente a través de un escenario monumental, algún símbolo histórico o una composición musical solemne; la modernidad, a través del diseño de las invitaciones o la decoración del local; la pluralidad, a través de la diversa procedencia de los invitados. Cada acto es diferente, pues se desarrolla en unas circunstancias distintas, pero al ser celebrado en Navarra tiene que contener características que lo hagan propio de esta Comunidad y que, en consecuencia, los ciudadanos a los que se dirige, se sientan concernidos por lo que en él se hace y se dice. Esto es lo que venimos intentando desde hace tiempo y lo que mostramos a quienes desde otros lugares se interesan por nuestro trabajo.

 

- ¿Cree que el protocolo ha obtenido un estatus como profesión realmente importante con relación a otras disciplinas? ¿Cómo ven el protocolo los políticos para los que trabajan?

- Pienso que estamos en un proceso cambiante en el que es evidente que crece incesantemente la importancia social hacia los responsables del Protocolo. Debemos tener en cuenta que esto es así porque el Protocolo ha sabido encontrar su sitio en la sociedad actual, y ha pasado de ser una actividad casi anecdótica vinculada con las tradiciones más rancias y las normas en desuso, a ser un elemento estratégico de la comunicación y de la imagen de las instituciones y entidades. Por lo tanto, crece y seguirá creciendo la importancia de esta actividad, asentada en la experiencia, pero notablemente abierta a la innovación, a la creatividad y a los cambios sociales y tecnológicos, que es el Protocolo.

 

Como en todas partes, hay distintas percepciones sobre nuestro trabajo. Hay personas, autoridades en este caso, que valoran categóricamente la función del Protocolo, la usan y reconocen su valor; y otras que no han descubierto aún sus potencialidades y, en consecuencia, la minusvaloran o la desprecian.

 

- ¿Cuál es a su juicio, el nivel de Protocolo que tiene España?

- Es imposible hacer una valoración unívoca, ni siquiera a nivel de sectores concretos. En todos los ámbitos existen muy buenas prácticas y también realidades que producen sonrojo. La calidad en el Protocolo depende, en la mayor parte de las veces, de personas clave, amantes de su profesión, que la ejercen con motivación en entidades que valoran esta actividad. Lo que sin duda se puede decir es que el nivel general es hoy mucho más alto que ayer, y que a ello ha contribuido decisivamente la importante labor de instituciones que trabajan en la formación académica, en la actualización de conocimientos y técnicas de los profesionales del Protocolo.

 

- Está muy de moda el debate sobre la modificación del Real Decreto 2099/1983. ¿Qué opinión tiene al respecto?

- Creo que ha sido un magnífico texto legal que nos ha permitido aplicarlo, en conjunción con las normas autonómicas, clara y eficazmente. Pero desde su promulgación han pasado casi 25 años en los que la realidad social e institucional de España y de sus comunidades ha cambiado mucho, por lo que una actualización del texto, que incluyera los nombres de las comunidades autónomas y su orden, que hiciera referencia a instituciones creadas con posterioridad, a autoridades europeas e internacionales, a personas distinguidas con galardones públicos, etc. sería de gran utilidad para todos.

 

- ¿Cuál es la clave para ser un buen profesional del Protocolo?

- Creo que el primer paso, como en cualquier otro oficio, es tomárselo en serio,  dedicarle mucho trabajo concienzudo para pensar alternativas, para introducir elementos innovadores, para valorar pros y contras de cada decisión, para calibrar el cumplimiento de los objetivos propuestos. Además están la coherencia, la flexibilidad, la paciencia, la discreción, la modestia, el respeto y el sentido común, que nunca debemos perder. Y en sentido contrario, diré lo que no debe ser tenido como importante. Han pasado definitivamente los tiempos en que podía considerarse buen jefe de Protocolo al que abría paso a codazos a su jefe para colocarlo en lugar mejor al que le correspondía, incomodando y agraviando a los demás. Hoy, el buen profesional es el que ofrece una imagen digna de su institución o empresa a través de su trabajo y su buen criterio, de su amabilidad y comprensión, de su ayuda y disposición permanente hacia los demás. 

 

- ¿Cree que los jóvenes de hoy en día que quieren trabajar en el futuro en Protocolo van a ser una generación más preparada en esta materia o no?

- Sin ninguna duda. Cuentan hoy con unas bases que asientan sólidamente la profesión en su concepción actual, marcada por la internacionalización, los avances tecnológicos y los valores democráticos y de cooperación internacional. Las instituciones, empresas y entidades cuentan ya con sus equipos de Protocolo al mismo nivel que otras unidades necesarias para lograr sus resultados. La aportación de los jóvenes profesionales y su incorporación a los equipos es fundamental en este momento de expansión del Protocolo. Es ésta una actividad creativa y en este aspecto, los jóvenes tienen mucho que decir… y mucho que enseñarnos.

 

- En el último Congreso Internacional de Protocolo celebrado en Zaragoza se aprobó una declaración institucional sobre ‘Protocolo para la Paz’ ¿Qué opina sobre la misma?

- La Paz es un bien universal al que todos tenemos la obligación de contribuir, ya que sólo en paz pueden hacerse efectivos los derechos de las personas y de los pueblos. Es por ello totalmente plausible que nuestro colectivo profesional se comprometa clara y públicamente por procurar siempre la Paz y por tenerla como un objetivo permanente de todas sus acciones.

 

- ¿Cuál cree que es la gran asignatura pendiente del Protocolo en España?

- Más que asignatura pendiente yo la llamaría preocupación constante y creo que debe ser la de observar la realidad social y los muchos cambios que registra, para propiciar así que nuestro trabajo y lo que con él queremos transmitir llegue plena y nítidamente al conjunto de los ciudadanos. Nuestra sociedad es plural y cada vez más diversa y debemos adecuar  nuestras actuaciones a esa realidad, con métodos y formas novedosas.

 

 

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