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Entrevistas a los galardonados en el IX Premio Internacional de Protocolo

CARLOS J. MEDINA ÁVILA

Vocal Asesor del Departamento de Protocolo de Presidencia del Gobierno

Premio Internacional de Protocolo en Investigación

“En el ámbito militar, aunque parece que en materia de protocolo todo está reglado, aún existen lagunas”

 

 

El teniente coronel de Artillería, escala superior y diplomado en Estado Mayor, Carlos J. Medina Ávila (Madrid, 1960) ha sido galardonado con el Premio Internacional de Protocolo de Investigación por su trabajo La institución militar. Ceremonial, protocolo y símbolos, un libro que salió a la calle de la mano del Ministerio de Defensa y de la editorial Ollero y Ramos Editores. Consta de tres volúmenes con una encuadernación de lujo en los que se abordan las ceremonias y actos castrenses que conforman el ceremonial militar y de los Ejércitos de España. 

 

- ¿Qué representa para usted recibir el Premio Internacional de Protocolo en Investigación?

- Recibir un premio siempre supone un honor y una satisfacción y el reconocimiento de un grupo de acreditados profesionales que componen un jurado a un trabajo. Por supuesto que hay premios y premios: algunos de ellos son prestigiados por las personalidades que los reciben, pero, en este caso, el Premio Internacional de Protocolo, es indudablemente un galardón que prestigia a quien lo recibe.

 

- Su trabajo aporta una cantidad de documentación de valor incalculable. ¿Qué parte fue la que más le costó realizar?

- No sabría decirlo. Cada uno de los tres volúmenes que componen la obra tuvo su complejidad. El primero requirió un mayor esfuerzo investigador y en la síntesis posterior, a fin de expresar de manera práctica la riqueza del ceremonial militar. El segundo, además de las notas históricas y de la recopilación normativa de los símbolos, demandaba una carga muy superior de ilustraciones, que diseñé por ordenador. Y el tercero, mucha paciencia para volver a elaborarlo cuando ya estaba prácticamente terminada toda la obra, al haberse aprobado la nueva reglamentación sobre condecoraciones militares.

 

- ¿Cuál cree que es la principal aportación de su trabajo al mundo del protocolo y el ceremonial militar?

- Si tuviese que entrar a valorarlo, quizás haría hincapié en dos aspectos. El de dar a conocer, fuera de la institución militar a la que me honro en pertenecer, el porqué de sus tradiciones y sus símbolos, y de su valioso ceremonial. Y, por otra parte, recopilar en una sola obra todas las normas y referencias legales en vigor, con sus anotaciones históricas y prácticas correspondientes, de forma que sean de utilidad para los estados mayores militares y para los profesionales del protocolo civiles y militares.

 

- Calidad de contenido, extensión y calidad en la edición. ¿Cuánto tiempo le llevó hacer este trabajo? ¿Le costó mucho que alguien apostara por su libro para llegar a publicarlo, y  además con la gran calidad técnica con que está hecho?

- La investigación y la recopilación de documentación, en realidad, la comencé hace ya mucho tiempo. De hecho, participé en la redacción de varias de las normas legales sobre uniformidad y símbolos en el periodo en que fui Jefe del Equipo de Documentación de la Ponencia de Uniformidad del Ejército de Tierra. Pero, en sentido estricto, la elaboración del texto y de las ilustraciones me llevó dos años y medio, en horario de diez de la noche a dos de la madrugada, todos los días, y los fines de semana que me dejaba libres el trabajo en Presidencia del Gobierno. Cuando lo finalicé, la verdad, no encontré más que facilidades para su publicación, porque las personas que lo conocieron inicialmente, me prestaron un apoyo incondicional. Tanto en Presidencia del Gobierno y en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, que lo iba a publicar inicialmente, como en el Ministerio de Defensa y en Ollero Editores, que asumieron conjuntamente el proyecto con verdadera ilusión.

 

- ¿Ha recibido alguna felicitación por parte de sus superiores? ¿Le dan éstos la importancia que tiene realmente el protocolo?

- He de decir que sí. Sin falsas modestias, tanto en el ámbito civil como dentro de las Fuerzas Armadas, la obra ha sido muy valorada. He recibido cartas muy afectuosas de felicitación firmadas por altos cargos de la Administración del Estado, de Delegaciones del Gobierno, de Embajadas de España y de muchísimos altos mandos militares. En gran medida todo ello ha sido debido a la distribución de la obra que ha efectuado la Dirección de Relaciones Institucionales de la Defensa, que ha sido amplísima y guiada por criterios de utilidad, por lo que le estoy profundamente agradecido. Es evidente que todas estas personalidades que he citado antes dan una relevancia adecuada al protocolo, en sus vertientes organizativa y ceremonial, como he podido comprobar en la práctica del trabajo diario. No hay que olvidar que, como decía un político ilustre, “el protocolo es la plástica del poder”.

 

- De todos los actos en los que ha participado en su organización, ¿de cuál se siente más orgulloso?

- Esta cuestión que me plantea es, a la vez, la más sencilla y la más difícil de responder. Sencilla porque cada acto es peculiar y, cuando ves que ha finalizado y que todo ha salido bien, sientes la satisfacción del deber cumplido. Y a la vez es difícil de contestar precisamente por eso, porque no puedes elegir uno solo en particular. Organizar una cumbre bilateral en una ciudad tan bella como Granada puede hacerte sentir muy orgulloso, pero no más que ayudar a organizar un congreso internacional de víctimas del terrorismo, preparar un viaje al exterior en un país complicado, o una simple audiencia concedida por el Presidente del Gobierno, por ejemplo, a una personalidad de la talla de Bill Clinton.

 

- ¿Necesita este país una regulación de la normativa de protocolo, tanto en el mundo militar como en el civil?

- Por supuesto que sí. No se puede ir improvisando siempre. Hay que tener reglas y normas factibles de aplicación en la organización de los actos, la ordenación de autoridades, la situación de símbolos, etc... En el ámbito militar, aunque parece que todo está reglado, existen aún lagunas. Y en la administración civil, hay normas importantes que se promulgaron hace ya más de veinte años, cuya actualización es hoy día imprescindible.

 

- ¿Cree que el protocolo como profesión ha alcanzado el reconocimiento social y laboral que se merece?

- Desafortunadamente, aún no. Se va camino de ello, pero hay que librar todavía muchas batallas. La primera, la de definir y dar a conocer lo que es exactamente “protocolo”. No estamos hablando de reglas de urbanidad, ni de relaciones públicas, ni de marketing, ni de relaciones con los medios de comunicación. Y tampoco es pura y exclusivamente organización y logística. De ahí la dificultad. No obstante, muchas grandes empresas están comenzando a valorar decisivamente la necesidad de contar con profesionales con conocimientos y aptitudes adecuadas para abordar estas importantísimas tareas, tanto en el ámbito interno como en las relaciones con sus clientes.

  

- ¿Qué les diría a los jóvenes que quieren dedicarse a esta profesión?

- En primer lugar, que adquieran los conocimientos básicos, y que intenten adquirir experiencia práctica. Que a la hora de organizar cualquier acto lo hagan con la mayor precisión, pensando en todas las alternativas o incidencias posibles. Si ha de improvisarse, que sea sobre algo perfectamente planeado y organizado. Si no, el resultado será, por fuerza, desastroso. Y, por supuesto, que no desesperen. Tanto en la búsqueda del puesto de trabajo adecuado a sus circunstancias y aptitudes, como en el trabajo diario, cuando lo estén ejerciendo.

 

- ¿Hay alguna disciplina profesional que le guste más que el protocolo? Por otra parte, ¿a qué dedica su tiempo libre, cuáles son sus principales aficiones?

- ¿Más que el protocolo? Bueno, como la milicia es una vocación, más que una disciplina profesional…. Me encanta la Historia, sobre todo la Historia Militar y la de mi Arma, la Artillería, en particular. Tengo algunos trabajos publicados sobre esta temática, desde que en 1992 Su Majestad el Rey tuvo a bien firmar el prólogo de mi primer libro. También me atrae el ámbito de las relaciones exteriores y la Política de Defensa, quizás condicionado por el diploma en Estado Mayor y el Máster/Mágister en Paz, Seguridad y Defensa. Y las miniaturas militares, de las que fui Premio Ejército en 2005. Y el deporte, sobre todo la esgrima, que practico desde la infancia, y que el Ejército del Aire descubrió hace ya décadas como un perfecto entrenamiento para los pilotos de combate. Y la música, y la pintura, y,… y,… y… Pero el poco tiempo libre que me queda disponible, me encanta pasarlo con mis amigos y, sobre todo, con mi familia.

 

 

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