La
importancia que ha adquirido el sector eventos, de una década a esta
parte, ha permitido a una serie de agencias especializarse, adquirir una
estructura sólida, tener la capacidad de abordar las acciones desde un
punto de vista integral (conceptualización, estrategia e implantación
del evento) e ir consolidando el evento como una eficaz herramienta de
marketing y comunicación. todo esto se hace apoyándose en una serie de
valores fundamentales para el correcto discurrir de esta industria como
son la transparencia y la autoexigencia de la calidad, y nunca
valiéndose de un trato de favor, con actuaciones de corte "mafioso",
comisiones y márgenes abusivos, que no hacen otra cosa que enturbiar la
imagen de un sector que cada vez tiene un mayor peso económico y
capacidad de generar empleo.
Sorprenden, cuanto menos, las
adjudicaciones de grandes proyectos a empresas de las que no se tenía
constancia que tuvieran una actividad regular, sin estructura fija, sin
riesgo de su inversión patrimonial. Esto supone poner en cuestión las
reglas del mercado, atentar contra aquellos que propugnan una sana
competencia, que invierten en estructura, creatividad y en horas de
trabajo, que asumen los gastos de la presentación y que respetan que
gane el mejor.
El Club para la Excelencia, en
nombre de las agencias que lo integran (Día D Marketing de Impacto,
Global Events ID, Mac Guffin, Quum, Staff Eventos, Sörensen y Wow!) y en
nombre de otras agencias que desarrollan su trabajo de acuerdo a la
misma filosofía, quiere proclamar a los cuatro vientos que existen
empresas, en el sector eventos, que anteponen las conductas éticas a los
proyectos poco claros, que no están dispuestas a arriesgar su reputación
ante propuestas opacas, que afrontan la crisis y el recorte de
presupuestos con un mayor esfuerzo en creatividad y una mayor labor
comercial, que trabajan con honorarios y que luchan con unas y dientes
por la profesionalización de un sector que, por desgracia, la reciente
actualidad lo ha puesto en entredicho.