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La elegancia política

- Por Juan José Feijoo

 

 [marzo de 2009]

 

Con motivo de la presentación de la propuesta turística de la provincia por parte del INORDE en la pasada FITUR, el presidente de la Diputación José Luis Baltar, hizo gala, una vez más, de una elegancia política. En dicha presentación, él era el anfitrión y cedió la presidencia del acto al director xeral de Turismo (TURGALICIA). Fue un gesto de cortesía, más que de protocolo.

No es la primera vez que el titular de la Corporación Provincial no tiene reparo en ceder su precedencia, en ocasiones incluso para evitar o minimizar conflictos –como sucedió en una edición del Festival de Cine de Ourense y donde ante la actitud de un “representante estamental”, nada adecuada, rápidamente le cedió su butaca y él se retiró a otro lugar-. Hacerlo, le honra. No obstante, hay ocasiones en las que prima el protocolo y éste no se puede –o no se debe-, como suele decirse “saltar”. El puesto del presidente de la Diputación está preceptivamente recogido en el R.D. de Precedencias y el talante abierto –y a veces campechano- del Sr. Baltar tampoco hay que exprimirlo. No hay que confundir educación con tolerancia. La elegancia en política no sólo se conceptúa en el aporte estético, sino en las actitudes. El presidente de la Diputación siempre ha sido un claro ejemplo.

Todavía más recientemente, el alcalde Francisco Rodríguez, en la inauguración de unas jornadas promovidas por una de sus concejalías, se situó fuera de su sitio y presidió su edil. Advertido de esta circunstancia, el regidor apenas le dio importancia, alegando que eso del “protoloco” no le preocupaba mucho. Pero para los profesionales del Protocolo, es primordial que cada cual ocupe el sitio que le corresponde, pues de esta manera se evitan lamentables equívocos.

El político tiene que saber en cada momento el lugar que debe ocupar, ni más ni menos, pues el saber estar es una disciplina obligatoria de su dedicación y en la convivencia política cotidiana guardar las formas es fundamental, pues se trata de dar ejemplo de civilidad. (REDACCIÓN EIP)

 

 

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