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Así se organiza el Congreso para su día 'grande' de la política

- El debate del estado de la Nación que se ha celebrado esta semana conlleva en la sede de las Cortes Generales una planificación y organización para dar cabida a la avalancha de informadores y el gran número de autoridades que acuden a la cita que, sin duda, supone el centro informativo de la temporada en cuanto a actualidad política

 

 [13 de mayo de 2009]

 

La celebración del debate del estado de la Nación que se ha llevado a cabo en el Congreso de los Diputados esta semana supone un reto organizativo para los servicios de la cámara baja. Esta institución, acostumbrada a ser un centro mediático en cuanto a actualidad política se refiere, tendrá esta semana una afluencia mucho mayor tanto de periodistas como de autoridades.

En el inicio del debate, con la intervención del presidente del Gobierno, se habían acreditado varios centenares de periodistas de 76 medios de comunicación. En las sesiones ordinarias, las agencias y algunos medios grandes a nivel nacional y regional cubren la actividad parlamentaria, pero en estas ocasiones (el debate del estado de la Nación se celebra cada año que no hay elecciones generales, siendo este el primero desde que se inició la legislatura) el número de periodistas que quieren recibir las informaciones de primera mano aumenta de forma exponencial, de forma que en la Cámara tienen que habilitar salas especiales, como la que normalmente se utiliza para dar ruedas de prensa, que hacen las funciones de sala de prensa en las que los periodistas disponen de un televisor para seguir en todo momento la actividad del hemiciclo.

Además, como es habitual en acontecimientos de este tipo, se ha limitado el acceso de periodistas a la tribuna y a los pasillos debido a que, de otra forma, la gran afluencia de informadores (cerca de 400), la asistencia de la totalidad de los diputados, el Gobierno en pleno y otras autoridades invitadas, harían intransitables los pasillos de la Cámara.

También se habilita otra sala para los ocho intérpretes del lenguaje de signos, que se turnan los dos días para realizar su trabajo, que debido al interés que despierta, es retransmitido a través de numerosos canales gráficos (tanto de televisión convencional como el canal parlamentario e internet), como radio. Igualmente se monta un amplio dispositivo de seguridad, precintando las alcantarillas de la Carrera de San Jerónimo y las calles adyacentes, que son cortadas al tráfico mientras se celebran las sesiones del debate.

Este es el vigésimo debate de política general de la historia de la democracia -el primero tuvo lugar el 20 y 21 de septiembre de 1983- ha contado, entre otros invitados, con el presidente del Senado, Javier Rojo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, altos cargos del PSOE y el PP, e incluso la esposa del presidente, Sonsoles Espinosa.

El origen del debate se remonta al llamado "debate sobre el estado de la nación" o "debate sobre política general" que se celebró por primera vez en 1983, a instancias del entonces presidente del Gobierno, Felipe González. La fórmula fue aceptada por la oposición y ha continuado desde entonces. Se trata del debate más importante celebrado anualmente en el Parlamento, junto al de los Presupuestos Generales del Estado que tiene lugar en diciembre. Su relevancia viene derivada del hecho de que enfrenta al responsable máximo del Gobierno con los líderes de la oposición para evaluar de forma amplia y completa la situación política, económica y social del país. Además, a su término se aprueban resoluciones que presentan todos los grupos parlamentarios sobre las materias abordadas.

Este acontecimiento político se celebra anualmente, excepto aquellos años que hay elecciones generales, de forma que el último debate de este tipo celebrado en España se remonta al 2007.

El debate tiene lugar durante dos días. En la primera jornada, a las 12 de la mañana, el presidente del Gobierno interviene en primer lugar con el discurso inicial, cerrando la sesión matinal con esta intervención. A las 16 horas empieza el turno de los líderes de los grupos parlamentarios de la oposición, en el orden establecido en función del número de miembros de su grupo (excepto el del grupo parlamentario que esté en el poder, que interviene el último). Las intervenciones se prolongan durante toda la jornada, sin hora prefijada de cierre (en ocasiones, como la de este año, el debate termina bien entrada la noche), y el sistema, aprobado por la mesa y la Junta de Portavoces es regulado por el presidente de la Cámara. Tras cada intervención de los miembros de la oposición (que generalmente dispone de 30 minutos para hablar), el presidente del Gobierno contesta uno a uno lo que considere en función del contenido de la intervención. El miembro de la oposición dispone entonces de 15 minutos para una réplica posterior, que de nuevo es contestada por el presidente del Gobierno, y 5 minutos más para una dúplica.

Durante el segundo día, con idéntico sistema que el utilizado en la sesión vespertina del día anterior, intervienen aquellos grupos parlamentarios que no han podido hacerlo en la primera jornada. La fecha del debate es propuesta por el Gobierno, a partir de una comunicación que remite a la Cámara donde resume las líneas generales de su actuación política.

Tras el debate se plantean a la cámara una serie de propuestas de resoluciones, en las que participan todos los grupos y que se postulan como conclusiones del debate. Están redactadas a modo de mociones, con propuestas en las que la Cámara insta al Gobierno a emprender determinadas actuaciones. No tienen rango de ley ni son vinculantes, pero tienen un gran valor político. Estas propuestas serán publicadas y aprobadas a la semana siguiente del debate.

Además, se trata de uno de los acontecimientos políticos con mayor repercusión ciudadana, ya que tras el debate el Centro de Investigaciones Sociológicas evalúa la opinión de los ciudadanos respecto a esta cita. (REDACCIÓN EIP / EFE)

 

 

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