Boletín de Noticias

 

 

VER MÁS TITULARES

Sobre mociones de censura y cuestiones de confianza

- La actualidad política trae a la primera línea informativa estos dos instrumentos contemplados en la Constitución Española

 

 [junio de 2009]

 

La actualidad política trae a la primera línea informativa dos instrumentos contemplados en la Constitución Española, y que forman parte, asimismo, del Reglamento del Congreso de los Diputados. Sin entrar en valoraciones políticas sobre el debido o indebido uso de estos instrumentos en la actualidad, cabe preguntar qué diferencia hay entre una medida y otra.

La principal diferencia viene dada por quién propone la acción. En el caso de la moción de censura, son los propios diputados los que deben proponerlo a la mesa de la cámara, mientras que la cuestión de confianza se realiza a petición del Gobierno.

Para llevar a cabo una moción de censura, ésta debe ser refrendada por el 10% de los diputados que componen la Cámara baja. Aunque la Constitución Española permite un margen de hasta 400 diputados, en la actualidad el Congreso está compuesto por 350 miembros, por lo que la presentación de la moción debe ser avalada por 35 parlamentarios. Este requisito, en el panorama político actual, conlleva a que únicamente el mayor grupo parlamentario en la oposición puede gestionar este instrumento, al no alcanzar el resto de grupos parlamentarios el mínimo exigido.

Junto con la presentación de la moción, ha de indicarse el nombre del sustituto del Presidente del Gobierno, de forma que en caso de ser aprobada, el actual jefe del ejecutivo sería destituido y se nombraría al nuevo presidente propuesto en la moción y refrendado por el Congreso. La dificultad que conlleva la aprobación es que ésta debe darse con una mayoría absoluta de la Cámara, es decir, la mitad más uno, lo que significa que actualmente 176 diputados deben dar el 'sí' en la consulta. Con la composición parlamentaria actual, significaría que una práctica totalidad de los grupos de la oposición deben apoyar la medida, que por otra parte constituye una nueva investidura, aunque no por ello se alarga la legislatura (es decir, las elecciones generales serían convocadas cuando estuvieran prevista, en este caso en 2012).

Por otra parte, la cuestión de confianza, que ha de ser propuesta por el propio Gobierno a la mesa del Congreso, supone el refrendo de la cámara a la investidura del presidente. En este caso, es el propio jefe del Ejecutivo, previa deliberación del Consejo de Ministros, quien consulta a los diputados si continúa contando con el apoyo que lo invistió como tal. Para que quede refrendada la confianza, ésta ha de ser aprobada con mayoría simple (a diferencia de la moción de censura), y en caso de no recibir el apoyo, el Gobierno, en pleno, debe presentar la dimisión, disolviendo las Cortes y convocando elecciones Generales, agotando así la Legislatura antes de tiempo.

La guerra política que se vive actualmente en torno a estas herramientas parlamentarias nace de los propios mecanismos. Para el partido de la oposición supone una gran dificultad conseguir una mayoría absoluta, aunque el partido que gobierna no tiene segura la mayoría simple de aprobación. De ahí que unos y otros, Gobierno y oposición, soliciten recíprocamente la utilización de estas medidas, pues ninguno de los dos tiene asegurado el poder sacarlo adelante.

 

Casos anteriores de moción de censura y cuestión de confianza

Desde la aprobación de la Constitución en 1978 sólo en dos ocasiones se ha presentado una moción de censura a un presidente del Gobierno y en otras dos ha sido el propio jefe del Ejecutivo el que ha planteado una cuestión de confianza.

La primera moción de censura que se presentó tras la aprobación de la Constitución fue en mayo de 1980 y la plantearon los socialistas contra Adolfo Suárez. Fue defendida por Alfonso Guerra y rechazada por Rafael Arias-Salgado y el candidato propuesto para la Presidencia del Gobierno fue Felipe González. La moción, cuyo debate duró veinte horas, fue rechazada por los 166 votos del grupo parlamentario centrista, que se quedó solo, ya que se abstuvieron 21 diputados, entre ellos los 9 de Coalición Popular y los 7 de la Minoría Catalana. Los votos favorables a la moción fueron 152 (socialistas, comunistas, andalucistas y 3 del grupo mixto). Faltaron 24 votos para conseguir la mayoría.

La segunda moción de censura fue presentada por el grupo popular contra el gobierno socialista de Felipe González el 23 de marzo de 1987, un mes después de haberse celebrado el debate sobre el estado de la nación en el que no pudo intervenir el nuevo presidente del grupo mayoritario de la oposición, Antonio Hernández Mancha, por no ser diputado. La iniciativa, que fue defendida por Juan Ramón Calero, estaba abocada al fracaso desde el primer momento ya que los socialistas contaban con mayoría absoluta en el Congreso. Su votación arrojó los siguientes resultados: 332 votos emitidos, 67 a favor (AP y Unión Valenciana), 195 en contra (PSOE, Izquierda Unida, PNV, EE) y 70 abstenciones (CDS, CiU, PDP, PL, PAR, AIC y CG).

Por su parte, la primera cuestión de confianza fue presentada por Adolfo Suárez el 16 de septiembre de 1980 para poner en marcha un programa de austeridad económica y desarrollar el Estado de las autonomías. Suárez consiguió la confianza del Congreso por 168 votos a favor, 164 en contra, dos abstenciones y cuatro ausencias. La UCD, Minoría Catalana, Partido Andalucista y un diputado del Grupo Mixto fueron los que apoyaron el proyecto del líder centrista. En contra votaron el PSOE, PCE, Coalición Democrática, PNV y siete diputados del Grupo Mixto.

La segunda cuestión de confianza la planteó Felipe González el 5 de abril de 1990 para pedir una "especial política de diálogo" que permitiera llevar a cabo una economía competitiva en el marco de la Europa sin fronteras, impulsar la política exterior y progresar en el capítulo de las autonomías. González obtuvo el apoyo de la Cámara por 176 votos favorables, 130 en contra, 37 abstenciones y siete ausencias (cuatro de ellas de los diputados de HB). El PSOE y el diputado de la Agrupación Independiente de Canarias votaron a favor del jefe de Gobierno, mientras que el PP, IU y algunos pequeños grupos regionalistas negaron la confianza a Felipe González. (REDACCIÓN EIP / EFE)

 

 

VER MÁS TITULARES

   
   
EIP. escuela@protocolo.com · Calle Duque de Alba 15- 1º · 28012 Madrid · 91 310 18 03