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El pasado jueves el equipo de gobierno del consistorio y sus compañeros le hicieron su particular homenaje

 

Se jubila Josefa Benavent Torrijos, jefa de protocolo del Ayuntamiento de Valencia

 - En su cargo durante dos décadas, su buen hacer -reconocido por propios y extraños- fue recompensado en la última edición del Premio Internacional de Protocolo, cuyo jurado le otorgó el galardón a la 'Trayectoria profesional'

 

 [2 de octubre de 2006]

 

Josefa Benavent en ceremonia de entrega del VIII Premio Internacional de ProtocoloJosefa Benavent Torrijos, durante dos décadas la jefa de Protocolo de Valencia ha dejado su puesto en el consistorio valenciano tras llegar la fecha de su jubilación. El pasado jueves, 28 de septiembre, la última de sus jornadas laborales, el equipo de gobierno y sus compañeros más cercanos del área de protocolo le ofrecieron su particular homenaje. En el acto, la alcaldesa de la localidad, Rita Barberá, reconoció públicamente su labor destacando su "buen hacer" durante estos años. Para dejar constancia de su aprecio, los ediles le regalaron un bandeja de plata y sus compañeros un lienzo de Georg Baselitz.

Licenciada en Psicología y diplomada en Relaciones Humanas y Psicología Publicitaria, Pepa Benavent llegó al consistorio valenciano en 1986 y en el ámbito del protocolo ha impartido clases en numerosas instituciones universitarias.

Pepa (en el centro, de blanco) posa con el equipo de gobierno en pleno y sus compañeros del equipo de protocolo el día de su despedida. (Imagen publicada en el diario Levante)Benavent, que siempre ha valorado su trabajo como un servicio público, ha declarado en numerosas ocasiones que su principal patrimonio era precisamente su profesión, a la que se ha dedicado en cuerpo y alma. Su dedicación le valió, el año pasado, el reconocimiento de sus colegas de profesión, que le otorgaron el Premio Internacional de Protocolo a la Trayectoria profesional. El jurado de la VIII edición de estos galardones destacó de Benavent, además de su larga dedicación a la profesión, sus aportaciones en materia de protocolo en la administración local -que la han convertido en un referente nacional- y el hecho de haberse convertido en "un modelo ideal del profesional de protocolo".

Con motivo de esa entrega de premios, que se celebró en Madrid el pasado mes de febrero, la Revista Internacional de Protocolo tuvo la oportunidad de conversar con ella en una entrevista que se publicó en el número 38 de la misma bajo el título "El protocolo local goza de buena salud", y de la se ofrece a continuación un extracto: 

"¿Cuál diría usted que es la situación del protocolo en las instituciones locales? En su día a día en el ayuntamiento, ¿son aplicables las normativas oficiales de ámbito nacional o los profesionales como usted que aún tienen que salvar importantes lagunas?

El protocolo local goza de buena salud. La aplicación de normativas oficiales es imprescindible en todas las administraciones, cualquiera que sea su ámbito. Pero, efectivamente, es raro el acto en el que no haya que considerar situaciones no contempladas en el Real Decreto 2099. En muchas ocasiones se han de ensamblar los diferentes protocolos que pueden participar en determinados actos. Nos podemos encontrar con normativas de las diferentes disciplinas deportivas, decretos autonómicos o coorganización de actos con otras instituciones o entidades, sin embargo, nunca deberían considerarse estas normas como un corsé. El Protocolo debe solucionar problemas, no crearlos. Con imaginación  y creatividad todo es salvable. Pero esta premisa no es exclusiva del protocolo dentro de la administración local; es aplicable en todos los ámbitos. 

Entonces, el protocolo en las entidades locales no necesita mejorar...

Afortunadamente, la Administración Local cuenta con muy buenos profesionales del Protocolo. Por supuesto todo es siempre mejorable pero, como he dicho al principio, goza de buena salud.

(...)¿Cómo cree usted que debe ser un profesional de esta disciplina?

(...) Opino que, sobre todo, debe inspirar credibilidad. Y esto se consigue con una idea clara de la filosofía que debemos practicar, que en el caso de una institución pública -y yo diría que también en la empresa privada- es la profesionalidad y el convencimiento democrático del servicio al ciudadano. 

¿Y qué cualidades personales valoraría positivamente…?

Tiene que aspirar a un constante enriquecimiento cultural, a una formación permanente. Creatividad y rápida capacidad de decisión, responsabilidad, coherencia y lo que los romanos catalogaban como Autoritas, es decir la autoridad moral que confiere un modo de ser, un modo de actuar. Autoridad moral que confiere el respeto a las personas con las que se trabaja y se trata. Y, sobretodo, ha de ser una persona absolutamente discreta y que comprenda su entorno".

 

 

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