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El viaje a la Ciudad Santa es una de las cinco obligaciones impuestas a los fieles islámicos

 

La Meca recibe esta semana a más de un millón de peregrinos para el 'Haÿÿ' una de las ceremonias más importantes del Islam

 - Diferentes ritos se suceden durante cinco días en los alrededores de la Ciudad Santa musulmana, que ponen a prueba año tras año la capacidad de organización y control de las autoridades de Arabia Saudí

 

 [3 de enero de 2006]

 

Miles de peregrinos rezan estos días en la mezquita de al-Haram SharifEl mes de Dhul Hijjah o mes de la peregrinación es el duodécimo mes del calendario musulmán y es este periodo el elegido por millones de fieles islámicos para realizar el Haÿÿ o peregrinación anual a la Ciudad Sagrada de la Meca, una de las ceremonias más importantes del Islam que se extiende varios días. Esta fecha en el calendario islámico coincide con los primeros días del año en el calendario cristiano.

Así, año tras año, La Meca recibe en estas fechas a millones de peregrinos, que venidos de todo el mundo, se proponen finalizar un viaje que es en sí una de las obligaciones impuestas a los fieles, los cuales deben realizar esta peregrinación al menos una vez en su vida. Arabia Saudita vive días de tensión en esta fechas, que año tras año, ponen a prueba su capacidad de gestión y control de una importante masa de visitantes, y para las que debe movilizar a millares de personas pertenecientes a los cuerpos de seguridad, instalar un campamento cercano a La Meca -que este año ocupa unos dos kilómetros cuadrados- y disponer miles de baños -imprescindibles para el ritual de la ablución o wadhub (limpieza con agua) previa a la oración- cercanos al templo (Para más información sobre éste y otros sitos propios del Islam puede consultarse el manual 'Ceremonial y protocolo religioso' de Sergio Escalera Aicua publicado por Ediciones Protocolo).

Miles de policías vigilan la circulación y orientan a los conductores de las caravanas hacia qué parte del campamento deben dirigirse, ya que , para establecer un control de los peregrinos, las autoridades los dividen por países -si bien, previamente, se establece una cuota de visitantes de cada país-. Bomberos y ambulancias del servicio de defensa civil están presentes para solventar posibles problemas y voluntarios de la Media Luna Roja están desplegados para atender a los enfermos en salas de emergencia repartidas por todo el campamento.

A día de hoy ya se encuentran en La Meca 1,3 millones de fieles, número que se espera se incremente hasta un millón y medio antes del próximo domingo -si bien, en esta ocasión, las autoridades saudíes no cuentan con una afluencia de peregrinos tan numerosa como la del año anterior, en el que llegaron a capital religiosa del Islam unos 2,5 millones de fieles.

Un rito que entraña peligrosidad

Al llegar a la Ciudad Santa, los hombres deben ir hasta la gran mezquita, donde está la Kaaba (cubo en árabe), una gran piedra cubierta con un mando de seda negra bordado con versos del Corán en hilos de oro y realizar una serie de rituales de oración. El interior de la mezquita es un gran patio cuadrangular, con capacidad para unas 35.000 personas, rodeado de claustros, decorado con siete torres y al que se accede por 24 puertas. El vestido con que se debe acudir a la mezquita está claramente estipulado: los varones deben vestir el ihram, dos piezas de tela no cosidas, mientras que las mujeres deben portar el velo y largos vestidos.

El ritual de 'apedreamiento' del diablo pone fin a las celebraciones religiosasMañana miércoles comenzará el tradicional ascenso al Monte Arafat (situado a unos 20 kilómetros), punto culminante de la peregrinación y símbolo del juicio final, donde los peregrinos rezan para ser perdonados por sus pecados y permanecen hasta la puesta de sol, momento en que Mahoma pronunció su discurso de despedida. El jueves, día del Aid Al-Adha (Fiesta del sacrificio), los fieles regresarán a La Meca para participar en la fiesta más importante del calendario musulmán. Este día, muchos sacrifican carneros para festejar.

En la tercera jornada, los rituales finalizan con el apedreamiento simbólico del diablo. Los fieles tiran piedras recogidas en los días previos contra tres columnas -distantes una de otra 155 metros- que representan a Satán y las tentaciones. Este es siempre uno de los momentos más temidos por las autoridades ya que cada año se salda con  importantes cifras de muertos o heridos.

 

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