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La aplicación de las técnicas protocolarias en actos con personas discapacitadas es algo cada vez más natural

 

Por un protocolo sin 'barreras'

 - Existen algunas claves básicas para actuar correctamente en recepciones, despedidas y en la atención general ante personas ciegas, sordas y con otros problemas físicos

 

 [12 de junio de 2006]

 

La eliminación de barreras, ya sean arquitectónicas o ideológicas es una máxima a la que se debe aspirar en la organización de cualquier evento, si bien, la aplicación de las técnicas protocolarias en actos con personas discapacitadas -ya sea el anfitrión o alguno de los invitados- es algo cada vez más natural. Para contribuir a la realización de actos más accesibles a todos existen una serie de reglas, de fácil aplicación, que pueden hacer más fácil esa labor. Estas reglas se exponían en un interesante artículo publicado por la Revista Internacional de Protocolo en su número 24, titulado Protocolo para anfitriones con o sin discapacidad.

El artículo analiza una por una las dificultades que se pueden plantear durante la realización del acto, desde la elección del lugar en que va a tener lugar y la recepción de invitados, hasta los problemas que pueden surgir en una visita a las instalaciones, por ejemplo. Resuelve las dudas en tres casos especiales, que a la vez suelen ser los más comunes: la ceguera, la sordera o la dificultad para caminar o mover las extremidades superiores.

Tanto si es el anfitrión el que tiene alguna discapacidad como si es un invitado el que la posee, las instalaciones deben estar adaptadas a sus necesidad -si bien esto sería ideal en el desarrollo de cualquier evento para la resolución de posibles imprevistos (puede llegar un invitado que no haya comunicado su situación)-. Esa es la primera máxima, sin embargo, el artículo propone otra serie de situaciones que pueden llegar a causar algún problema, como es el caso de la recepción, el saludo -por ejemplo en el caso de personas con inmovilidad en los brazos o ceguera- o la atención a los invitados. En este último caso, cobran especial importancia, sobre todo en el caso de personas ciegas o sordas, los intérpretes y ayudantes. Se analiza, igualmente, el caso de una visita a unas instalaciones en la que en el anfitrión se encuentra en silla de ruedas y las diferentes maneras de solucionarla, con varios sistemas de colocación de invitados (envolvente y en L) que pueden solucionar algunas de las dificultades surgidas en el momento de mostrar las instalaciones.

 

 

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