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Su origen se encuadra en el siglo XIX, cuando era usado como traje para fumar ('smoking')

 

¿El esmoquin es apropiado para la gran ceremonia del cine?

 - La utilización de esta prenda es adecuada tanto en exterior como en interior y en actos de tarde/noche como fiestas, bailes o cenas., sin embargo, no es considerada de máxima etiqueta, categoría que se reserva al frac

 

 [13 de marzo de 2006]

 
El esmoquin ha vuelto a ponerse de moda en lo que al mundo del celuloide se refiere. La moda que desfila por la hollywoodiense alfombra roja de los Oscars suele marcar tendencia y por ella se han visto pasar los más peregrinos modelos desde el estilo más sobrio hasta el más arriesgado. Sin embargo, en este 2006, ha hecho su reaparición una de las prendas más clásicas: el esmoquin, un traje con más de un siglo de historia, que aún hoy es símbolo de elegancia.

Muchos han juzgado la adecuación o no de este traje a tamaño evento: la ceremonia de entrega de los premios de la academia de cine estadounidense, si bien, todo depende del cristal con que se mire. Si este acto se considera una ceremonia en sí -obviando sus connotaciones de fiesta, espectáculo, etc.- quizá se pueda decir que el esmoquin no es la prenda más adecuada. Sin embargo, sería útil recordar lo que Gerardo Correas afirma en su libro La empresa y su protocolo, en el que dedica un capítulo a 'La educación social y el saber estar', y es que ésta es una prenda adecuada tanto para actos de interior como de exterior, que se celebren en horario de tarde/noche (después de las siete de la tarde, aproximadamente) tales como fiestas, bailes, cenas, etc.

El esmoquin forma junto al chaqué y al frac lo que podría denominarse la tríada de la elegancia. Si se tiene en cuenta, como afirma este mismo autor, que el chaqué es un prenda fundamentalmente de día (puede usarse hasta la caída de la tarde) y el frac está reservado para la noche y ocasiones de máxima formalidad y sólo en lugares cerrados (cenas oficiales, actos académicos, recepciones...), el chaqué termina convertido en la vestimenta más adecuada para la gran fiesta del cine.

Mucho se ha hablado de su origen, en el siglo XIX, ligado a los clubes de fumadores sajones en los que acabó imponiéndose como uniforme. No en vano su nombre viene del vocablo inglés smoking -fumar-. El esmoquin (black tie) hoy, es una prenda que admite fundamentalmente dos colores: el negro y el azul marino, cuya chaqueta puede presentarse cruzada o sin cruzar pero siempre unida por un sólo botón y con solapas de sede (si bien la confección de estas puede presentar ligeras variaciones). Acompaña a la chaqueta una camisa blanca de hilo o seda, con cuello camisero bajo con brillo, dobles ojales -para gemelos- y botones de gala o cubiertos. Admite chaleco (en el caso de chaqueta cruzada), que de portarse debe ser de seda o moiré negro, o faja (para chaquetas rectas), que puede ser de raso o seda negra y puede llevarse a juego con la pajarita -complemento éste indiscutible del esmoquin-. El pantalón debe ser del mismo paño que la chaqueta, con pliegues y sin vuelta y con una cinta vertical de seda o raso negro que adorna el lateral exterior de la pernera. Los zapatos deben ser de charol negro lisos o de vestir (pero siempre lisos, cerrados y con cordones). Si bien no admite condecoraciones, sí puede lucirse la miniatura de la condecoración, siempre colocada en el ojal de la solapa izquierda de la chaqueta.

Siguiendo estas directrices, en la cinematográfica alfombra se vieron algunas combinaciones que pretendían asemejar al esmoquin sin serlo, sin embargo, debe celebrarse, al menos, el regreso de la elegancia.

 

 

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