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El ceremonial de recepción y los actos se repiten de forma escrupulosa y medida para que nada falle

Un día de visita oficial en La Casa Blanca

 - Los responsables de protocolo ensayan movimientos, revisan planos y examinan incluso las frases de deben pronunciar tanto el Presidente de los Estados Unidos como la Primera dama

 

 [24 de mayo de 2006]

 

"Esta no es la casa más grande. Muchas y la mayoría, aún en países más pequeños, son más grandes. No es la casa más bella, pero es la mejor casa. Es la mejor casa porque posee algo más importante que el número de personas que sirven. Más importante que el número de cuartos o lo grande que es. (...) Esta casa tiene un gran corazón y ese corazón procede de aquellos que sirven en ella".

Así definía el presidente Nixon la Casa Blanca, su casa, mientras ostentó la presidencia de los Estados Unidos.

Esta casa exige del personal que trabaja en ella entrega en cuerpo y alma, dedicación que llega a los extremos si a la Casa llega la visita de un jefe de Estado o mandatario extranjero. Desde los preparativos a la ejecución, todo se cuida con detalle y al milímetro. Nada cambia de una visita a otra, el ceremonial de recepción y los actos se repiten (la ceremonia de bienvenida, la marcha ceremonial, el banquete, el concierto...), pero siempre de forma escrupulosa y media. Nada puede fallar en la Casa Blanca.

Tomando como referencia el reportaje "The White House", realizado por Jonh B. Bredor para el National Geographic, la Revista Internacional de Protocolo en su número 6 recogía el desarrollo pormenorizado de las visitas oficiales en la mansión del presidente de los Estados Unidos y el laborioso trabajo del personal de protocolo, que ensaya con los protagonistas los movimientos, revisan los planos de cada acto y examinan incluso la adecuación de las frases que deben pronunciar, tanto el Presidente de los EE.UU. como la Primera dama.  A continuación se muestran algunos extractos del texto:

"En estas primeras horas (del día de la visita oficial) de la mañana, el conjunto de empleados y responsables de la sede de la Presidencia de los Estados Unidos se afanan en poner a punto los salones, alfombras, banderas... Los responsables de protocolo apuran los últimos ensayos en el interior del edificio, mientras que en los jardines carpinteros, electricistas y demás operarios dejan listas las tribunas que acogerán a los ilustres huéspedes e invitados en la ceremonia oficial de bienvenida. Los técnicos de televisión supervisan los movimientos y comprueban las etiquetas pegadas al suelo de la tribuna presidencial con el nombre de las autoridades que ocuparán el lugar de honor".

"Minutos antes de la llegada de los mandatarios invitados, el presidente y su esposa ensayan los pasos -plano en mano- los movimientos... (...) segundos antes, dar el último toque a la corbata y al peinado (...) y se abre la puerta principal situada en la planta baja mientras suena el himno oficial y se anuncia: Señoras y señores, el Presidente de los Estados Unidos y la primera dama".

Las bandera de los países hospedante y visitante en lugar de honor, la llegada de los invitados, el acto oficial en los jardines, la presentación de las respectivas delegaciones o el cuidado desarrollo de la cena de Estado. Todo se analiza detalladamente en este artículo de gran interés y cuidada redacción.

 

 

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