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La representación diplomática española cerca de la Santa Sede

 

La embajada permanente más antigua del mundo

 - España fijó relaciones diplomáticas con el Vaticano con enviados residentes en el siglo XV, al mismo tiempo y por las mismas razones que Portugal, y desde entonces ha funcionado sin interrupción

 

 [25 de mayo de 2006]

 

La Embajada de España cerca de la Santa Sede cuenta con varios siglos de historia. Desde el inicio de sus relaciones diplomáticas con el Estado del Vaticano, allá por el siglo XV, hasta hoy, es la representación permanente más antigua -no sólo en Roma sino en todo el mundo- que ha funcionado sin interrupción. Sin embargo, esta antigüedad no se traduce en un trato especial en los actos que se desarrollan en el Vaticano y en los que participa el Cuerpo Diplomático, ya que lo que dicta el orden de los embajadores es su antigüedad en el cargo. Sólo se concede un trato especial a España en el protocolo de beatificaciones.

El periplo de esta embajada, haciendo hincapié en numerosas curiosidades de carácter histórico; su funcionamiento interno y las peculiaridades de su ceremonial y normas protocolarias, centraron el interés del experto Manual Alfonso Díaz Bonilla a la hora de escribir un artículo para la Revista Internacional de Protocolo número 6, tomando como referencia una conversación mantenida con el que fuera cabeza visible de esta representación diplomática, Pedro López Aguirrebengoa.

Con ellos, los lectores de este medio especializado descubren que en esta embajada no existe una persona encargada específicamente del protocolo, repartiéndose esta tarea el propio embajador y sus dos compañeros diplomáticos. Igualmente, explican la diferencia de denominación que afecta a esta representación diplomática acreditada cerca y no ante la Santa Sede. Sin embargo, quizás lo más curioso e interesante que se desgrana de este artículo es comprobar como en los actos celebrados en la embajada se favorece siempre a los representantes de la Iglesia, a sus Príncipes, los cardenales. Éstos siempre presiden la mesa -y por ello es mejor no reunir a más de uno, o en su defecto, hacerles presidir a todos- y sólo se colocan en segundo lugar en presencia de un Jefe de Estado o de Gobierno. A ellos se les sirve primero, incluso antes que a las damas y son muchas los escollos protocolarios que puede arrojar un banquete en el que se cuente con varios de estos invitados y que se analizan también en estas líneas.

Actos habituales, celebraciones señaladas, precedencias y comportamientos ante otros embajadores, todo se contempla en estas páginas que tras el último relevo en la Embajada Española cerca de la Santa Sede, con la toma de posesión del cargo de Francisco Vázquez, están más vigentes que nunca.

 

 

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