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Esta ceremonia se desarrolla desde hace más de tres siglos siguiendo el mismo protocolo y sin apenas cambios en su estructura

 

Dudas protocolarias en la CCCXXXVII ofrenda del Antiguo Reino de Galicia

 - Los alcaldes de las siete capitales del antiguo reino gallego -Lugo, Santiago, A Coruña, Ourense, Betanzos, Mondoñedo y Tui- se rotan cada año en el papal de 'delegado regio' para realizar la ofrenda al Santísimo Sacramento expuesto permanentemente en la Catedral de Lugo

 

 [26 de junio de 2006]

 

La ofrenda del Antiguo Reino de Galicia es uno de las ceremonias más longevas de la tradición popular y religiosa gallega ya que cuenta con más de tres siglos de historia -únicamente no se celebró durante los años de la II República-. En este acto, los alcaldes de las siete capitales del antiguo reino gallego -Lugo, Santiago, A Coruña, Ourense, Betanzos, Mondoñedo y Tui- se turnan para hacer la tradicional ofrenda al Santísimo Sacramento expuesto de forma permanente desde 1669 en la Catedral de Lugo.

Si bien en su día se realizaba al objeto de sufragar los gastos de iluminación del Santísimo, hoy se ha convertido en una tradición simbólica muy arraigada, tanto, que con el paso de los años casi no ha cambiado el protocolo de la misma y se han producido pocas variaciones en la estructura de la ceremonia.

Este año, siguiendo el estricto orden de alternancia, tocó el turno al Alcalde de Lugo -el cual realizaba la ofrenda por primera vez-, lo que le convirtió en delegado regio y anfitrión de la ofrenda. Si bien, la presencia, en lugar relevante -según han publicado algunos medios de comunicación- del Presidente de la Xunta, ha generado algunas discrepancias y despertado dudas protocolarias. Sin entrar en valoraciones políticas, en estas líneas se intentará trazar las líneas básicas de realización de dicha ceremonia, siguiendo las directrices de los expertos en la materia.

El ceremonial propio de este acto, que coincide siempre con la Infraoctava del Corpus, comienza la víspera, día en que aquel de entre los alcaldes que es nombrado delegado regio acude a la Catedral de Lugo acompañado por la Corporación municipal. Al día siguiente, jornada central de la celebración, el alcalde y la corporación lucense -que en este caso era la protagonista del evento- recibe en el Consistorio a los alcaldes de las otras seis antiguas capitales. Desde el ayuntamiento parte la comitiva, que en su periplo hasta la catedral atraviesa el centro de la ciudad, escoltada por la policía municipal de la ciudad oferente y el cuerpo homólogo lucense vestidos de gala. En el desfile se sigue el siguiente orden:

  1. El delegado regio (en esta ocasión el Alcalde de Lugo) y su corporación, acompañados por los maceros, alguaciles, el pendón y los símbolos municipales.

  2. Corporación de Lugo (anfitriona) y símbolos de la ciudad. Este año, ambas son la misma.

  3. Alcaldes y Corporaciones del resto de capitales.

  4. Resto de la comitiva.

En relación al punto número 4 es conveniente destacar que al acto asisten como invitados especiales, las principales autoridades civiles y militares de Galicia, que se suelen incluir en el grueso de la procesión, colocadas por detrás de las corporaciones locales y según su orden oficial de precedencias. Pero esto no quiere decir que, como ocurrió cuando asistieron a la ceremonia los Duques de Lugo, no se pueda dar un puesto destacado a algún invitado relevante, algo que, si es práctica habitual, no tiene por qué censurarse. Esto podría justificar el hecho de que, tanto el Presidente de la Junta como la Presidenta del Parlamento autonómico, adelantaran algunos puestos durante la procesión.

Lo que sí se ha mantenido inalterable, respetando la tradición, es que dentro del templo, donde tiene lugar el grueso de la ofrenda, sea el irrefutable protagonista el alcalde al que corresponde el papel de delegado regio y por tanto oferente.

A la llegada de la comitiva a la Catedral se interpreta el himno del Antiguo Reino de Galicia -que se vuelve a repetir a la salida- y, aún en el exterior, la comitiva es recibida por el Cabildo. En el interior reciben, posteriormente, a las autoridades locales los obispos de la diócesis gallegas (Lugo, Mondoñedo-Ferrol, Tui-Vigo, Ourense y Santiago), el Abad mitrado de Samos y, en algunas ocasiones, el Obispo de Astorga, ya que parte de la provincia de Ourense pertenece a esta diócesis leonesa.

Tras la ofrenda del alcalde al Santísimo Sacramento y la respuesta del obispo de su diócesis, todos los asistentes reciben la bendición papal y el acto finaliza con el regreso de la procesión al Ayuntamiento una vez finalizado el acto eucarístico. Este año, el recorrido tuvo como novedad el hecho de tener por suelo las magníficas alfombras de flores elaboradas para la ocasión por la asociación de empresarias autónomas.

 

 

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