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El Papa celebró entre el 24 y el 27 de marzo los actos solemnes correspondientes a su primer Consistorio Ordinario Público

 

Cómo 'nace' un cardenal: los primeros nombramientos de Benedicto XVI

 - El Colegio de Cardenales se completa con 15 nuevos miembros llegando así a los 193, de los cuales 120 tienen la categoría de 'electores', número máximo que fijara Pablo VI en 1973 y que no ha querido sobrepasar el actual Pontífice

 

 [27 de marzo de 2006]

 

A lo largo de tres días se han sucedido los actos solemnes de celebración del primer Consistorio Ordinario Público celebrado por el Papa Benedicto XVI. Roma y su archiconocida Plaza de San Pedro, en el Vaticano, se han engalanado de nuevo para recibir no sólo a los quince nuevos cardenales y sus respectivas y numerosas delegaciones, sino también al resto de purpurados y miembros de la Curia cuya presencia se requiere en un evento de estas características.

Con los quince nuevos nombramientos, el Colegio de Cardenales alcanza ya los 193 miembros, de los cuales 120 son electores (aquéllos que participan en Cónclave para elegir nuevo Papa en caso de fallecimiento del anterior), el cupo máximo que estableciera Pablo VI en 1973 y que no ha querido sobrepasar el actual Pontífice. De los quince recién llegados, sólo doce no sobrepasan la barrera de los 80 años establecida para poder ser elector, sin embargo, los otros tres designados han visto reconocida su trayectoria y su labor en el seno de la Iglesia. Entre los nombrados en esta ocasión, un español, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares.

La celebración de esta reunión y los nombres de los que serían sus principales protagonistas ya habían sido anunciados por el Pontífice tras la Asamblea del pasado 22 de febrero. Así, el pasado viernes, 24 de marzo, Roma ya tenía todo dispuesto para la avalancha humana que una vez más se le vino encima.

Solemne imposición de los atributos cardenalicios

Momento de imposición de la birreta al Cardenal Antonio CañizaresPara los purpurados la agenda era apretada: el viernes 24, tras el saludo oficial del Cardenal Secretario de Estado, Angelo Sodano, Decano del Colegio Cardenalicio, comenzó la solemne ceremonia de proclamación de cardenales que inicia con la lectura de la fórmula de creación y la proclamación de los nombres de todos los elegidos. Tras ello, uno en representación de todos -en esta ocasión, el Cardenal William Joseph Levada, arzobispo de San Francisco- realiza el discurso de agradecimiento al que sigue la celebración de la homilía. En este punto se cumplían las 10.30 horas de la mañana del viernes. A la sagrada homilía sigue la profesión de fe y juramento de fidelidad de cada uno de los nuevos purpurados, que según el orden de creación, se van acercando al Sumo Pontífice, se arrodillan ante él y el Papa les impone la birreta roja y les asigna un Título o Diaconía, al igual que les hace entrega de la Bula de Creación de Cardenales. Un abrazo de paz -que luego repiten entre cada uno de ellos- sella el pacto. Una vez que han desfilado todos los nuevos cardenales se procede a la oración de los fieles, el rezo del Padrenuestro y la bendición final.

El abrazo de paz, con que finaliza la imposición de los atributosEn la tarde del viernes, entre las 16.30 y las 18.30 horas, tuvieron lugar las tradicionales visitas de cortesía a los nuevos cardenales en diferentes estancias vaticanas, en las que el Santo Padre tiene un poco de tiempo para conversar con cada uno de ellos. Con estas visitas se cierran los actos generales de la primera jornada, si bien la agenda de los purpurados suele completarse con una cena en sus respectivas embajadas. En el caso español, la anfitriona de la velada fue la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a la que acompañaron, además del protagonista de la jornada, los miembros de la numerosa delegación española -hasta Roma se desplazaron 400 personas entre miembros del Gobierno, la oposición, otros partidos políticos, la Iglesia, etc.- y diversas personalidades de la Curia romana.

A la mañana del día siguiente, 25 de marzo, se celebró en la Plaza de San Pedro una Santa Misa concelebrada por los quince nuevos purpurados. Para esta ceremonia, el protocolo exigía que las delegaciones entrasen en la Basílica por la puerta de Santa Marta, desde donde los miembros de la Casa Pontificia conducirían a los asistentes a sus puestos. La etiqueta exigía a los caballeros portar uniforme o frac -con chaleco negro y pajarita blanca-  con condecoraciones y a las señoras, vestido negro (la falda cubriendo la rodilla) y velo del mismo color.

Actos sociales en torno a los purpurados

El Cardenal Angelo Sodano junto a la vicepresidenta española, durante la recepción en el Palacio de EspañaA la ceremonia religiosa siguió un almuerzo con Benedicto XVI y el resto de los miembros del Colegio en el atrio del Aula Nueva del Sínodo.

Ya por la tarde, a partir de las 17.30 horas, en el Palacio de España de la capital italiana, el nuevo embajador de España ante la Santa Sede, Francisco Vázquez, ofreció una recepción en honor del Cardenal Cañizares. Para este acto se exigió a los señores, traje oscuro y traje o pantalón a las señoras "evitando los colores blanco, rojo o fuxia", según recogía el documento que esta embajada hizo llegar a las delegaciones antes del viaje.

Si alguno pudiera pensar que las celebraciones concluyeron en sábado se equivoca. El ciclo de actos se cerró definitivamente en la mañana de este lunes, 27 de marzo, en que Benedicto XVI obsequió con un discurso a los nuevos cardenales, sus familias y los peregrinos que acudieron a Roma para el Consistorio, que se realizó en el Aula Pablo VI de las dependencias vaticanas.

 

 

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