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Fiesta improvisada en Madrid

- La victoria de la Selección espanola de Fútbol en la Eurocopa de Austria y Suiza desata una serie de eventos preparados en el último momento y con la asistencia de miles de personas que querían estar cerca de los protagonistas del triunfo

 

 [2 de julio de 2008]

 

El pasado 7 de junio dio comienzo la Eurocopa 2008, con dos países anfitriones. Siempre que se celebra un evento de este tipo, las quinielas sobre los ganadores proliferan, así como los festejos de cada país con cada avance que realiza su Selección en el campeonato. En esta edición, Espana ha conseguido hacerse con la ansiada copa, y tras 44 anos desde la última (y única) victoria de su historia, este ano tanto el público, como el equipo y las propias instituciones han demostrado que la ocasión merecía realizar un evento de celebración por todo lo alto

Esto se ha visto reflejado en los diversos espacios públicos desde los que se proyectaban los partidos, siempre repletos de aficionados. Un equipo que ha querido darlo todo por sus seguidores, y unas autoridades siempre presentes. Los Reyes, los Príncipes de Asturias, la Infanta Elena, el Presidente del Gobierno, Ministros, etc., no han querido perderse la emoción de este importante evento deportivo. Incluso en los mentideros políticos se dejaron al margen las ideologías y todos iban a una a la hora de hablar de la Selección.

Pero estas reacciones no son únicamente referidas a Espana. A lo largo de los diferentes partidos se han dejado ver personalidades de muchos de los países implicados.

 

Cumbre Hispano - Alemana en el palco

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Tanto el Rey, la Reina y los Príncipes de Asturias han estado presentes en los diferentes partidos jugados por la Selección, de forma alternada. De esta forma, los Príncipes de Asturias acudieron por ejemplo al partido inaugural o al decisivo Espana-Rusia, dejando en la retina numerosas imágenes de emoción y carino. El Rey, siempre acompanado por la Reina, no quiso perderse otros partidos importantes, como el crucial Espana-Italia, que dio lugar al paso a semifinales tras 24 anos sin llegar a este nivel de la competición, y por supuesto, la gran final que enfrentaba a Alemania con Espana, y convirtió el palco de honor en un encuentro político que sin duda supuso más de un quebradero de cabeza para los responsables de la organización.

El estadio Ernst Happel fue el pasado 29 de Junio la sede de una verdadera "cumbre" política, aunque sin motivos oficiales, entre Alemania y Espana, ya que el partido congregó en la final de la Eurocopa a sus máximos representantes a nivel de estado y gobierno.

Junto a sus majestades los Reyes y la Infanta Elena también estuvieron el presidente del Gobierno espanol, José Luis Rodríguez Zapatero, la ministra de educación, Mercedes Cabrera, el Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, y el Jefe de la Casa de Su Majestad el Rey, Alberto Aza. Todos ellos por parte de la delegación espanola. De Alemania acudieron el presidente del país, Horst Köhler, y la canciller federal alemana, Angela Merkel. Por supuesto, no podía faltar el presidente del país anfitrión de la final, Austria, Heinz Fischer, y el primer canciller austriaco, Alfred Gusenbauer, así como otros mandatarios de Suiza, país que co-organizaba el campeonato.

Además, en el Palco de Honor del coliseo vienés estuvieron el emir de Qatar, Sheikh Hamad bin Khalifa Al Thani, el ex secretario de estado de EEUU, Henry Kissiger, el príncipe Alberto de Mónaco, el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, el máximo dirigente de la FIFA, Joseph Blatter (de nacionalidad suiza), el presidente de la UEFA, Michel Platini, y muchas otras personalidades del mundo de la cultura y el deporte, como el tenor espanol Plácido Domingo, el actor Harrison Ford, el piloto espanol Fernando Alonso, el jamaicano Shaggy, artista de 'reggae' e intérprete de dos canciones de las mascotas del torneo, el ex campeón alemán de Fórmula 1, Michael Shumacher, el ganador del Mundial del 74, Franz Beckenbauer, y otra leyenda alemana del balompié, Jürgen Klinsmann, entre otras muchas personalidades que no quisieron perderse el encuentro con el que el torneo europeo llegaba a su fin.

 

Día de Fiesta

El lunes sobre las ocho de la tarde el avión de la Selección, aterrizó en el aeropuerto de Madrid - Barajas, creando una gran expectación en todos los medios nacionales. Lo primero que hicieron los integrantes del equipo fue acudir al Pabellón de Estado del recinto aeronáutico para hacerse una foto de familia. Posteriormente, un autobús los trasladaría hasta el centro de Madrid.

La masificación de personas que acudió a recibir a los campeones, para celebrar el triunfo junto a la selección, acarreó un gran despliegue de seguridad por todo el recorrido que hizo el autobús descapotable desde el aeropuerto hasta su destino, la madrilena Plaza de Colón. Una vez ahí, los jugadores ya se dispusieron a celebrar el triunfo en un escenario montado para la ocasión por la Federación Espanola de Fútbol, en colaboración con otras instituciones. Un poco más tarde, se trasladaron a un segundo escenario de una cadena generalista privada, para seguir celebrando junto a los aficionados su vuelta a casa con la copa en sus manos. Es curioso observar como en un mismo espacio, la Plaza de Colón, había dos escenarios para el mismo evento (véase apartado más adelante).

Mientras ocurría todo esto, a las 21.00 en el cielo madrileno se distinguían los colores de la bandera espanola, realizados por parte de la Patrulla Águila del Ejército del aire, que se sumaron a celebrar la victoria de la selección, realizando dos pasadas en la vertical de la Plaza de Colón.

 

Audiencias oficiales
SiguienteDurante la jornada del martes 1 de julio, la selección tuvo dos recepciones oficiales, una el Palacio de la Zarzuela, donde hubo un encuentro con los Reyes, Príncipes de Asturias, y la Infanta Elena, y un poco más tarde en La Moncloa, donde el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero recibió al equipo del seleccionador nacional, Luis Aragonés.

Estos actos, a diferencia de los vividos el lunes en Colón, tuvieron un carácter protocolario, ya que la ocasión lo requería. Nada de camisetas ni equipaciones deportivas. Los asistentes, técnicos y futbolistas, acudieron al evento con la etiqueta formal exigida en estos casos.

En el Palacio de la Zarzuela los jugadores fueron recibidos en los jardines, donde tras el saludo de rigor, se sacaron la foto de familia todo el combinado nacional con la Familia Real. Al acto también asistieron Jaime Lissavetzky, Secretario de Estado para el Deporte y Ángel María Villar, presidente de la RFEF. Cabe destacar que la visita no se limitó a lo estrictamente protocolario, ya que el Rey, gran aficionado a este deporte, se mostró muy carinoso y cercano a los jugadores, impartiendo abrazos a casi todos, y creando "grupos" en los que charlaban amenamente los miembros de la Familia Real y los integrantes del equipo. Incluso Luis Aragonés se saltó el protocolo yendo al perímetro del recinto para saludar personalmente a los aficionados allí congregados.

En Moncloa, el Presidente del Gobierno se dirigió a lo jugadores y seleccionador, con un emotivo discurso de felicitación, que fue secundado por palabras del seleccionador Luis Aragonés y el capitán del equipo Iker Casillas, que se dirigieron a los cientos de periodistas y aficionados que acudieron a la cita.

 

Un mismo evento, un mismo espacio: dos escenarios

En la madrilena plaza de Colón, presidida por la bandera de Espana más grande del Estado, había dos escenarios para el mismo evento. Uno de ellos estaba montado por una cadena de televisión privada (quien había adquirido los derechos de emisión del campeonato) que llevaba en funcionamiento desde el inicio de la Eurocopa, creando además gran expectación con la invención de un himno ('Podemos ganar la Eurocopa' y basado en el "Yes, we can" del candidato demócrata a las elecciones estadounideses, Barack Obama) y lemas de apoyo a la selección que recorrían el país de punta a punta. El segundo escenario, montado ex profeso para la celebración de la victoria, estaba impulsado por la propia Federación Espanola de Fútbol y algunas empresas patrocinadoras de esta institución, entre las que se incluía otra televisión generalista (en este caso, pública). Esto provocó, no solo el tener que realizar dos montajes para el mismo evento, sino la desorientación que produjo a los asistentes y telespectadores, que no llegaron a entender por qué había dos escenarios en el mismo lugar y qué había programado en cada uno de ellos.

La justificación viene dada por el hecho de que se trata de un evento público (la celebración de la Federación con los jugadores y la afición). En Espana, la ley permite que una cadena privada emita partidos de interés general, siempre y cuando la senal llegue a la práctica totalidad del territorio. También permite, como es lógico, que se monten escenarios para animar y disfrutar de la fiesta, esto ya más dependiente de los propios consistorios. En el caso de Madrid, el Ayuntamiento alquiló a la cadena de televisión el espacio en la Plaza de Colón. El visionado y la celebración de los triunfos de la Selección se llevó a cabo en este entorno, recordamos, promovido por una cadena privada de forma exclusiva y sin la colaboración de las instituciones públicas, hasta el día de la propia final.

Cuando la Selección ganó el partido final, lo público se mezclaba con lo privado. En ese momento, la celebración ya tenía tintes institucionales, y se implicaba a la Federación de Fútbol, el Consejo Superior de Deportes (dependiente del Ministerio), y otras entidades públicas. Además, el traslado desde Austria hasta Espana, y el paseillo que se daba el equipo desde Barajas hasta Colón estaba pagado por fondos públicos. En este caso, la senal de esas celebraciones, que culminaban con la aparición de la Selección en un escenario, no podía pertenecer a una sola cadena, que además era privada. Tampoco era apropiado, bien por una posible no disposición de la entidad privada, bien por la negación del resto de medios, que las celebraciones se realizaran en un espacio construido con la imagen corporativa de una empresa, que además pagaba al Ayuntamiento de Madrid el alquiler del espacio.

Ante estos problemas se optó por la solución de la construcción de un segundo escenario desde el cual se emitiría una senal institucional con la llegada de los jugadores, una intervención de los mismos, y ya posteriormente, a tenor de lo visualizado en televisión, éstos acudieron al escenario de la cadena privada para hacer, eso si, de forma breve, una segunda aparición en público.

Quizás habría que plantearse en un futuro este tipo de iniciativas para evitar estas controversias y el hecho de tener que organizarlo todo en el último momento. (PAULA PENATE Y JAVIER CAMPOS)

 

 

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