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Un
gran espectáculo de música y fuegos artificiales que ocupará la margen
derecha del río Ebro, desde el Pabellón Puente hasta el puente del Pilar,
clausurará el próximo domingo la Exposición Internacional de Zaragoza y dará
paso "a la nueva ciudad" que surge tras este acontecimiento. Así ha resumido
Christophe Berthonneau, director artístico de la empresa francesa de
pirotecnia Groupe F, la "espectacular" creación que ha disenado, con música
de Philip Glass, para la noche del 14 de septiembre, que se desarrollará a
lo largo de 1,4 kilómetros de las riberas del Ebro como "homenaje" a este
río, eje conductor de la Expo, y a los paisajes que produce.
La clausura tendrá una primera parte institucional, con los discursos del
Rey Juan Carlos; el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero;
el presidente de la Oficina Internacional de Exposiciones (BIE), Jean Pierre
Lafon; el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias; el alcalde de Zaragoza,
Juan Alberto Belloch, y el comisario de la Expo, Emilio Fernández-Castano.
Esta ceremonia estará dirigida por el actor catalán Luis Homar, quien
presentará un resumen audiovisual de los acontecimientos más destacados de
los 93 días de la Expo, dirigido por Gracia Querejeta, y presentará la Carta
de Zaragoza, el legado cultural y científico que sintetiza las conclusiones
aportadas por los más de 2.000 expertos que han participado en la Tribuna
del Agua. Tamara Rojo, primera bailarina del Royal Ballet Covent Garden, de
Londres, será la "sirena" que llenará de poesía el escenario del Palacio de
Congresos de la Expo, con una actuación en la que emulará los vínculos que
unen al ser humano con el agua, acompanada por la música del cuarteto de
cuerdas estadounidense Kronos Quartet.
Antes de los discursos se presentará el legado que la Muestra deja sobre el
agua y el desarrollo sostenible, se agradecerá a los participantes su
complicidad con los valores que se han querido transmitir y el BIE entregará
a la ciudad coreana de Yeosu el testigo de la próxima Exposición
Internacional. A continuación, el público podrá disfrutar de un espectáculo
de música y fuegos artificiales, de unos 40 minutos de duración, en el que
trabajarán cien personas y se quemarán 40 toneladas de pólvora.
Según Berthonneau, se trata de un espectáculo "abstracto, al límite del
entendimiento", inspirado en los elementos naturales del río desde su
nacimiento hasta la desembocadura y en la modificación que experimenta el
paisaje a lo largo de su recorrido. Para ello, el director artístico se ha
apoyado en seis grandes pantallas de agua de 30 metros de agua y 40 metros
de ancho en las que se proyectarán juegos de palabras y cuerpos que hablan
del rimo del río. Desde el Anfiteatro 43 del recinto de la Expo, el grupo
Philip Glass Ensemble pondrá la música a las imágenes visuales, un sonido
que se transmitirá por seis puntos de largo alcance, entre el puente de la
Almozara y el Pabellón Puente de Zaha Hadid.
Cuatro grandes olas de fuego conectarán la Expo con la ciudad y otra gran
ola, realizada con 1.000 bengalas, unirá el recinto con la basílica del
Pilar como forma de vincular la muestra con la urbe y poner en valor su
patrimonio, ha explicado el director general de Operaciones y Contenidos de
Expoagua, Jerónimo Blasco.
(EFE) |