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Con agua del río Jordán y el traje de cristianar que usara Su Majestad el Rey

 

Ceremonia bautismal de Irene: tradición e intimidad en La Zarzuela

 - Como es habitual, la pequena ermita de Palacio fue el lugar elegido para consagrar en el primer sacramento a la cuarta hija de la Infanta Cristina e Inaki Urdangarín

 

 [15 de julio de 2005]

 

La sexta nieta de los Reyes, Irene de Todos los Santos Urdangarín y de Borbón, recibía en la tarde de ayer el sacramento del bautismo en los jardines que rodean la pequena ermita del Palacio de la Zarzuela. En torno a las ocho de la tarde comenzaba la ceremonia concelebrada por el arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela y el arzobispo castrense de Espana, Francisco Pérez González, asistidos por el prelado de honor de Su Santidad, monsenor Serafín Sedano.

Como todos los precedentes, el bautismo de la pequena Irene se desarrolló de forma íntima y familiar, y en la ceremonia fue de nuevo patente el gusto de la Familia Real por mantener las tradiciones. Al igual que sus tres hermanos y sus primos recibió el agua traída del Río Jordán y lució el mismo traje de cristianar que vistieran el Rey, el día de su bautizo en Roma, las infantas Elena y Cristina y el Príncipe de Asturias, además de los otros cinco nietos de Su Majestad. Asimismo, para la ejecución de santo sacramento, Rouco Varela utilizó una concha de cristianar de plata sobredorada procedente de la capilla del Palacio Real, para echar el agua sobre la cabeza de Irene. De la misma capilla real provenía la pila. 

La Infanta dona Cristina, con la pequena Irene en brazos, su esposo, Inaki Urdangarín, los Reyes y el resto de la Familia Real se colocaron en el lado del Evangelio (a la derecha según se mira desde el altar), mientras que del lado de la Epístola tomaban asiento los padrinos Rosario Nadal y Pedro López-Quesada, con sus cónyuges respectivos, Kiril de Bulgaria y Cristina de Borbón-Dos Sicilias; así como los abuelos paternos de la pequena protagonista, Juan María Urdangarín e Claire Liebaert. 

El padrino fue el encargado de realizar la lectura litúrgica -del profeta Ezequiel, como en los anteriores bautizos- mientras que la música se confió a las voces de las religiosas Hijas de Santa María del Corazón de Jesús de Galapagar. Al concluir el oficio, la Infanta Cristina hizo el tradicional gesto de presentación de la nina a la Virgen de la Ermita. 

A la ceremonia asistió la Familia Real al completo, así como la de Inaki Urdangarín, la hermana de la Reina, la Princesa Irene de Grecia; las hermanas del Rey, las Infantas dona Pilar y dona Margarita -acompanada ésta por Carlos Zurita-; los sobrinos de Su Majestad, Simoneta, Juan, Bruno, Beltrán y Fernando Gómez-Acebo y Alfonso y María Zurita. También acudieron el Príncipe Kubrat de Bulgaria y su esposa, Carla Royo-Villanova; el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y su mujer, Sonsoles Espinosa; el equipo médico al completo que asistió a la infanta Cristina y los altos cargos de la Casa del Rey, encabezados por el jefe, Alberto Aza y el secretario general, Ricardo Díez-Hochleitner.

Momentos antes de la ceremonia religiosa, en el salón de audiencias de Palacio se hicieron las fotos para el álbum familiar.

 

 

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