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 Las
ceremonias de investidura del ciudadano Juan Evo Morales Aima como 65
presidente de Bolivia se dividieron en tres partes. El pasado s�bado, en el
precolombino santuario de Tiahuanaco, Evo fue ungido m�xima autoridad india
del pa�s, un acto sin precedentes y cargado de simbolismo. Vestido con un
unku (t�nica) y un lluku (gorro cuadrado) Morales recibi� del
sacerdote andino una r�plica del bast�n de mando tiahuanacota, en presencia
de decenas de miles de personas, en su mayor�a campesinos aimaras.
El acto
oficial de investidura tuvo lugar ayer domingo en la capital boliviana, La
Paz. Al mediod�a, la Mesa del Parlamento esperaba a Evo Morales para que
�ste efectuara su juramento ante una mesa presidida por una Biblia, dos
velones consagrados y la correspondiente banda presidencial -tricolor, como
la bandera del pa�s- a la espera de ser entregada a su pr�ximo portador.
Evo, vestido -despu�s de tantos dimes y diretes sobre su vestimenta-
con una sobria chaqueta negra sin solapa, con remates tostados y una camisa
blanca sin corbata (ni chompa -jersey de alpaca- ni poncho
andino), respondi� con el puno izquierdo en alto y la mano derecha en el
coraz�n "s�, juro" a la pregunta que le hizo su vicepresidente �lvaro Garc�a
Linera: "?Jura usted por Dios o por la creencia o convicci�n que profesa?".
Inmediatamente despu�s y antes de ejecutar su primer discurso como
presidente, Morales pidi� un minuto de silencio por los ind�genas ca�dos.
En
los bancos del Parlamento -en cuyo exterior ondeaba adem�s de la ensena
boliviana la whipala, bandera andina, s�mbolo del imperio
inca- asistieron a este evento todos los presidentes de Am�rica
Latina, lo cual es un hecho sin precedentes, adem�s del presidente de
Eslovenia, el Pr�ncipe Felipe -como representante de Espana- y el
subsecretario de Estado para asuntos de Latinoam�rica, Thomas A. Shannon,
enviado de Estados Unidos. Sin duda, la presencia m�s destacada fue la del
chileno, Ricardo Lagos, ya que Bolivia y Chile rompieron sus relaciones
bilaterales hace m�s de 50 anos. A todos ellos, Morales les recibi�, horas
antes de la toma de posesi�n, en su domicilio particular, una casa humilde
que Evo alquilara en La Paz cuando fue nombrado diputado.
Tras
su juramento, Evo Morales estren� el que ser� su despacho para ser investido
como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, que minutos despu�s le
rindieron honores como tal, con un desfile que el presenci� desde el balc�n
del Palacio de Gobierno. Despu�s del acto institucional, el primer
presidente ind�gena de Bolivia abandon� el Palacio Presidencial a pie y se
dirigi� a la plaza de los H�roes, donde le esperaban cientos de miles de los
suyos, campesinos y mineros aimaras, engalanados con sus trajes andinos
multicolores -que durante toda la manana no pararon de ejecutar cantos y
ritos de celebraci�n por el triunfo de su paisano-. En la Plaza de
los H�roes, en la que tambi�n se coloc� una tarima para ubicar a los
invitados ilustres, recibi� Evo otro bano de masas, el primero eso s�, como
presidente electo de su pa�s. |