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En el palco principal, numerosas autoridades, entre ellas los alcaldes 'rivales' de Madrid y París

 

El Rey inauguró en Almería los XV Juegos Mediterráneos

 - La ceremonia de apertura, cuyo espectáculo central corrió a cargo de La Fura dels Baus, supuso un nuevo éxito de organización

 

 [25 de junio de 2005]

 

Los Reyes presidieron el acto desde el palco de honorAyer, 24 de junio, a las diez de la noche daba el pistoletazo de salida la décimo quinta edición de los Juegos Mediterráneos. Meses de organización se exponían al primer examen, la ceremonia de inauguración, ante la atenta mirada de 18.000 espectadores (que llenaron el Estadio del Mediterráneo en Almería) y unos cuantos miles más que siguieron la ceremonia a través de la televisión. 

Así ha dado comienzo una semana de competiciones, premiaciones, desarrollo de actos paralelos.etc. de la que se ha hablado mucho en los últimos meses, ya que su éxito o su fracaso pueden ser "condicionantes" para la decisión del COI el próximo 6 de julio a la hora de designar sede olímpica. 

La Fura dels Baus -que impresionara al mundo en la inauguración de Barcelona 92- condujo el espectáculo central de una ceremonia en la que participaron más de 800 actores y figurantes, además de los más de 4.000 atletas de los 21 países participantes en esta cita con el deporte.  

A las diez de la noche aparecía en el escenario el conductor del acto, el periodista Carlos Herrera, que anunció el comienzo de la ceremonia y la entrada en el palco de honor de unos presidentes de excepción: Sus Majestades los Reyes, don Juan Carlos y dona Sofía.  

De izquierda a derecha, Manuel Chaves, Amar Addabi, don Juan Carlos, Jacques Rogge y dona SofíaCon ellos, en la tribuna, una nutrida representación de autoridades. Entre ellos, el presidente del COI, Jacques Rogge (que acudió a la cita acompanado de otros 22 miembros del Comité); el presidente Honorífico del COI, Juan Antonio Samaranch; el Presidente del Comité Internacional de los Juegos Mediterráneos (CIJM), Amar Addadi; el Presidente del Comité Organizador de Almería 2005, Francisco Megino; la ministra de Educación, María Jesús San Segundo; el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky; el presidente del Comité Olímpico Espanol, José María Echevarría; el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Cháves y el alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez Comendador. El palco de autoridades se completaba con los alcaldes "rivales" de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y París, Bertrand Delante.  

La Fura del Baus repaso la historia de Almería, época a épocaTodos ellos presenciaron un espectáculo, Al-mariyat Bayyana, de dos horas de duración que dibujó sobre la pista la evolución de Almería a través de las diferentes etapas de la historia, desde la prehistoria hasta el "mar de plástico" que caracteriza a la Almería de hoy.  

Tras esto, desfilaron por el tartan los representantes de todas las delegaciones, comenzando por la representación griega y cerrando el desfile los deportistas espanoles. Todos ellos, tras su paseo -que se realizó a ritmo del flamenco más puro (Tomatito a la guitarra) se colocaban ordenadamente bajo la cobertura de plástico, sujeta por cientos de voluntarios que después procedieron a su apertura para "abrazar"  a todos los deportistas y dar la bienvenida a la bandera de los juegos.  

La ensena azul, con tres aros oleados, símbolo de los juegos apareció portada por los deportistas Arantxa Sánchez Vicario, Fermín Cacho, Laura Munoz, Emilio Campra, David García, Pepi Pérz Carmona y Gabriel Jiménez. Tras su recorrido en torno al estadio quedó situada en medio de los miles de deportistas, desde donde fue tomada por un grupo de soldados de la legión espanola que procedieron a su izado. 

Momento del desfile de la delegación espanolaTras los obligados discursos de Francisco Megino (presidente del COJMA), Amar Addadi (presidente del CIJM) y Jacques Rogge (presidente del COI), el Rey don Juan Carlos dio por inaugurados los XV Juegos del Mediterráneo, cerca de la medianoche. Cerraron la ceremonia el tradicional juramento de jueces y deportistas, comprometiéndose al "juego limpio" y la Ceremonia del Agua -equiparable al encendido de la antorcha olímpica-, que fue uno de los momentos más emotivos de la inauguración. 

Dos ninos de cada uno de los 21 países portaron agua de sus ríos en cilindros transparentes e iluminados (sólo quince de ellos), agua que se unió simbólicamente, como se unen en esta competición aquellos países banados por el Mediterráneo.  

Un fin de fiesta que supuso también un éxito de organización, alabado en diversos foros. Los Juegos del Mediterráneo volvían a Espana 50 anos después.

 

 

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